25/11/2025
¿Hay dos versiones de la novela de Mary Shelley? Cómo identificar a cada Frankenstein
Fuente: 1764115437
El estreno de la película de Guillermo del Toro reaviva la discusión sobre las ediciones de 1818 y 1831, cuyas diferencias cambian el sentido, los personajes y el mensaje original de la obra
>El estreno deDel Toro ofreció al público contemporáneo una visión renovada del mito, actualizando su estética y su trama, en un ejercicio que, más allá de la nostalgia, reaviva la vigencia y complejidad del personaje que Si bien la figura del monstruo se consolidó en el imaginario popular, no todos conocen el trasfondo de la novela original y, mucho menos, su peculiar historia editorial: Shelley escribió, en realidad, dos versiones diferentes de la obra, cuyas diferencias marcan sentidos y lecturas opuestos.
El origen de Frankenstein o el moderno Prometeo es el resultado de una competencia creativa y una atmósfera de encierro. En el llamado “año sin verano” de 1816, Shelley y otros jóvenes intelectuales británicos, entre ellos, Percy Bysshe Shelley y Lord Byron, se refugiaron en la Villa Diodati, Suiza. Allí, impulsados por noches lluviosas y debates sobre los límites de la ciencia, surgió la apuesta de escribir relatos de terror. Una pesadilla inspiró a Mary Shelley el germen de su historia: la creación de vida a partir de la muerte, una osadía capaz de desafiar al orden natural y moral.Esta dualidad, como destaca un análisis de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), implica diferencias que transforman el sentido de la obra, la percepción de sus personajes y el mensaje filosófico que transmite.
Por el contrario, la versión de 1831, reescrita por Shelley tras la muerte de su esposo y sus hijos, introduce un fatalismo sombrío y suaviza la culpa de Victor: este ya no es un científico irreverente, sino un hombre dominado por el destino y la obsesión. El texto también convierte la trama en una historia de terror gótico más convencional, limitando la crítica original a la sociedad y la ciencia.
Las modificaciones no solo afectan ideas generales, sino también los personajes centrales. Victor, en 1831, es menos dueño de su destino, mientras Elizabeth Lavenza pasa de ser una prima adoptada (1818) a huérfana idealizada (1831), lo que matiza la complejidad de los vínculos familiares. El capitán Walton, narrador del relato, cobra un tono más exaltado y subjetivo en la versión tardía, reforzando la moraleja contra la ambición desmedida.A dos siglos de su nacimiento, la vigencia del mito de Frankenstein se debe a este inagotable diálogo entre versiones y generaciones. La obra interpela los dilemas de la creación, la responsabilidad individual y los límites morales de la ciencia.
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