Viernes
25 de Septiembre de 2026
INTERNACIONAL
25/09/2026
Fuente: Netfan Servicios
"Nos volveremos a reunir en noviembre, en China, y posteriormente en la cumbre del G20 en diciembre, en Miami, Florida. Se ha logrado mucho y se logrará aún más", escribió el estadounidense en redes sociales
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que se reunirá con su homólogo chino, Xi Jinping, en al menos dos ocasiones más antes de que termine el año, primero en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en noviembre y después en la cumbre del G20 en diciembre. El anuncio se produjo al cierre de la visita de Estado de tres días que el líder chino realizó a Washington, la primera en más de una década.
"Nos volveremos a reunir en noviembre, en China, y posteriormente en la cumbre del G20 en diciembre, en Miami, Florida. Se ha logrado mucho y se logrará aún más", escribió Trump en su red social Truth Social, en un mensaje en el que también mencionó a la primera dama china, Peng Liyuan. El mandatario estadounidense agregó: "Espero con interés nuestro próximo encuentro".
El primero de los próximos encuentros tendrá lugar los días 18 y 19 de noviembre en Shenzhen, provincia de Guangdong, sede este año de la cumbre anual de la APEC. El segundo se celebrará en diciembre, cuando Miami acoja la cumbre de líderes del G20, en el club de golf Trump National Doral.
Xi extendió personalmente la invitación a Trump y a la primera dama Melania Trump para asistir a la cita en territorio chino. "Les doy la bienvenida, señor presidente y primera dama, a su visita a China", afirmó el líder chino, según recogió la agencia estatal de noticias china.
Trump respondió con brevedad a la propuesta: "Nos volveremos a ver, y hablaremos mucho". El compromiso se selló durante un encuentro protocolar en el que ambos mandatarios compartieron un té junto a sus esposas en la Casa Blanca.
La confirmación de dos encuentros adicionales en 2026 supone que Trump y Xi habrán mantenido cuatro reuniones cara a cara en el año, tras el viaje que el propio Trump realizó a Beijing en mayo. La cita en Washington se produjo en medio de tensiones comerciales, la guerra de Irán, el futuro de Taiwán y la disputa por el liderazgo en inteligencia artificial, aunque no se tradujo en grandes acuerdos bilaterales más allá de la extensión de la tregua arancelaria hasta enero.
La visita de Xi coincidió con el Festival del Medio Otoño, festividad china en la que las familias suelen reunirse en torno a los pastelillos de luna. Los Trump recibieron a Xi y a Peng con un té en el Salón Rojo de la Casa Blanca, en el marco de una agenda cargada de gestos protocolares.
Xi agradeció el trato recibido durante su estadía. "Las más altas cortesías, los arreglos más meticulosos. Esta visita es muy exitosa, y también nos sentimos muy satisfechos", dijo el mandatario chino en su idioma, según fue traducido para Trump.
El estadounidense respondió con entusiasmo ante la traducción. "Hemos tenido una visita tremenda de dos personas espectaculares, y realmente la disfrutamos, y creo que hemos dado pasos tremendos, muy positivos para ambos países", afirmó.
La noche del jueves, los anfitriones ofrecieron una cena de Estado de etiqueta a la que asistieron magnates de la industria tecnológica. Trump también condujo a Xi en un recorrido personal por la Casa Blanca, que incluyó una galería de retratos presidenciales, una nueva plataforma de aterrizaje de helicópteros de 30 metros de granito y el salón de baile todavía en construcción. Mientras tanto, Melania Trump y Peng Liyuan visitaron el Museo Nacional de Arte Asiático del Smithsoniano.
Los dos líderes mantuvieron además una reunión a puerta cerrada de 90 minutos el jueves, en la que abordaron cuestiones como Medio Oriente, Ucrania y la península de Corea, según el resumen oficial difundido por el Gobierno chino. La Casa Blanca no ofreció detalles de esa conversación, aunque Trump confirmó posteriormente que también hablaron sobre la guerra en Irán, sin dar precisiones adicionales.
Analistas comerciales señalaron que la cumbre dejó pocos resultados concretos más allá del anuncio de nuevos encuentros y de la prórroga de la tregua arancelaria entre ambas potencias, acordada justo antes de la llegada de Xi a Washington. Scott Lincicome, vicepresidente de economía general del Cato Institute, resumió el saldo del encuentro: "Mucho boato y circunstancia, o ruido y furia, pero no significan nada. Simplemente no hay mucho ahí".
En una línea similar se pronunció Jeff Moon, exfuncionario comercial de la Administración de Barack Obama y actual responsable de la consultora China Moon Strategies, quien advirtió: "Otra cumbre sin resultados tangibles simplemente le permite a China agotar el reloj del segundo mandato de Trump sin concesiones significativas".
Pese a las críticas, Trump destacó avances puntuales en el mecanismo comercial bilateral, en particular un mayor acceso al mercado para agricultores y ganaderos estadounidenses. "Creo que nuestros agricultores van a estar contentos", afirmó el mandatario, aunque tampoco ofreció más detalles al respecto.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, adelantó a la cadena CNBC que los pormenores de los acuerdos limitados alcanzados por ambas partes se conocerán el lunes. "Nos encontramos en una situación de comercio controlado (?) hemos logrado avances y, creo, el lunes daremos a conocer muchos más detalles sobre lo que hemos conseguido en las últimas semanas en las negociaciones con los chinos", indicó Greer, quien también señaló que Washington acordó eximir de las disputas comerciales a las exportaciones agrícolas y de dispositivos médicos hacia China, así como a las importaciones de bienes de consumo y productos no sensibles.
La cumbre concluyó con una visita conjunta a los Archivos Nacionales, donde Trump y Xi observaron la Declaración de Independencia, la Constitución y la Carta de Derechos de Estados Unidos, custodiadas bajo vidrio protector. Tras el recorrido, Trump relató a los periodistas que ambos líderes compararon la antigüedad de sus respectivas naciones. "Estamos comparando. La nuestra tiene 250 años, lo cual es genial, y estamos orgullosos de eso. Pero la de ellos tiene 6.000 años", dijo el mandatario, quien agregó: "Hay una pequeña diferencia entre 6.000 y 250, pero estamos muy orgullosos de nuestros 250".
China no se pronunció oficialmente sobre el motivo de la visita a los Archivos, aunque analistas apuntaron a que Xi podría haber tenido interés en observar los documentos relacionados con el cambio de reconocimiento diplomático de Estados Unidos, que en 1979 pasó de Taiwán a la China comunista.
Precisamente Taiwán volvió a ser motivo de fricción durante la cumbre. Pekín reclama como territorio propio a la isla, de gobierno democrático, y Xi insistió en que Trump se pronuncie con mayor claridad en contra de su independencia. La agencia estatal de noticias china informó de que Xi "espera que la parte estadounidense se adhiera a la postura correcta de oponerse a la independencia de Taiwán".
Aunque Estados Unidos no mantiene relaciones diplomáticas formales con Taipéi, continúa siendo su principal valedor internacional y está obligado por su legislación a proveerle medios de defensa. Tras la cumbre de mayo con Xi, Trump había dicho que mantenía en suspenso un segundo paquete de armas a la isla, valorado en unos 14.000 millones de dólares, y lo había descrito como "una muy buena baza negociadora".
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