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9 de Octubre de 2026
SOCIEDAD
09/10/2026
Fuente: Netfan Servicios
Este pueblo bonaerense preserva las tradiciones gauchescas y celebra cada noviembre su Fiesta de la Tradición, ideal para un fin de semana largo
A menos de dos horas de Buenos Aires, San Antonio de Areco reúne historia colonial, arquitectura preservada y una identidad gaucha que se mantiene viva en sus calles, sus museos y sus estancias. El pueblo, ubicado a 113 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), es uno de los destinos de escapada más consolidados de la provincia para quienes buscan un contraste con el ritmo urbano sin alejarse demasiado.
Su perfil turístico no es reciente. El partido tiene una identidad cultural construida en torno a las costumbres gauchescas, que atraviesan su historia, su literatura y su calendario festivo. Cada noviembre, la Fiesta de la Tradición convoca a visitantes de todo el país en torno a jineteadas, folklore y gastronomía campera.
El atractivo del destino se sostiene en capas. El centro histórico, los museos, las estancias abiertas al turismo, los pueblos rurales del partido y la facilidad de acceso desde CABA lo posicionan como una opción viable para un fin de semana largo o una salida de un solo día.
San Antonio de Areco es la cabecera del partido homónimo y se encuentra en el kilómetro 113 de la Ruta Nacional N° 8, a unos 2 kilómetros del cruce con la Ruta Provincial N° 41. El partido integra también una serie de pueblos rurales —conocidos como Las Flores del Pago— que orbitan alrededor de la cabecera.
La fisonomía del pueblo combina una traza colonial bien conservada con el entorno pampeano que lo rodea. La Plaza Ruiz de Arellano, el Puente Viejo sobre el río Areco y las casonas históricas del centro definen el carácter visual del lugar. En 1999, la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Sitios Históricos del Ministerio de Cultura declaró Monumentos Nacionales a varios de sus sitios emblemáticos: el Puente Viejo, la pulpería La Blanqueada, el Parque Criollo y Museo Ricardo Güiraldes, la iglesia de San Antonio de Padua, la Municipalidad y la Estancia La Porteña.
La actividad artesanal, en especial la platería, es otro rasgo definitorio. El trabajo en cuero y plata tiene allí una tradición que se transmite de generación en generación y que hoy convive con una oferta gastronómica y de alojamiento orientada al turismo de fin de semana.
La historia del pueblo se remonta a principios del siglo XVIII. Antes de la llegada de los españoles, la región estaba habitada por comunidades indígenas, entre ellas los Ranqueles, los Querandíes y los Pampas. La interacción entre esos pueblos, los colonizadores y los esclavos africanos dio origen, con el tiempo, a la figura del gaucho, emblema de la cultura local.
En 1714, un ataque de los Querandíes llevó a los colonos a prometer la construcción de una capilla bajo la advocación de San Antonio de Padua. En 1728, José Ruiz de Arellano y su esposa la erigieron, y ese núcleo religioso se convirtió en el punto de partida de la comunidad. El 23 de octubre de 1730, el Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires reconoció la aldea y la declaró una de las primeras "Parroquias de Campaña", fecha que se toma como la fundación oficial del pueblo —entonces llamado "Pago de Areco"—. En 1762 se formalizó como partido.
A lo largo del siglo XIX, el crecimiento económico se apoyó en la ganadería y el comercio. En 1857 se inauguró el Puente Viejo, el primer puente de peaje de la Argentina, sobre el Camino Real, la ruta colonial que unía Buenos Aires con el interior del continente hasta el Alto Perú. La Ley de Municipalidad de 1854 dio origen a la primera municipalidad en 1856. Los límites actuales del partido quedaron establecidos en 1865, según el Decreto Reglamentario de la Ley Provincial del 24 de octubre de 1864.
El salto cultural llegó con la literatura. Ricardo Güiraldes, escritor nacido en Buenos Aires pero criado en la región, publicó en 1926 Don Segundo Sombra, novela que inmortalizó la figura del gaucho y situó a San Antonio de Areco en el centro de la identidad rural argentina. El personaje principal se inspiró en Segundo Ramírez, un gaucho que trabajó en la Estancia La Porteña, propiedad de la familia Güiraldes.
En 1938 se inauguró el Parque Criollo y Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes, y al año siguiente se celebró por primera vez el Día de la Tradición, con asados, jineteadas y guitarras. En 1984, la legislatura provincial incorporó un artículo a esa ley y declaró a San Antonio de Areco sede permanente del Día de la Tradición a nivel provincial. Recién en 2015, el Congreso de la Nación promulgó la Ley Nacional N° 27.105, que le otorgó el título de Capital Nacional de la Tradición.
El pueblo también es cuna de Juan Hipólito Vieytes, secretario de la Junta Grande de Gobierno, autor del Pronunciamiento del 25 de Mayo de 1810 y promotor del primer periódico criollo de Buenos Aires. La casa donde nació, en la actual calle Ruiz de Arellano frente a la plaza céntrica, fue demolida en 1900; una estela señala el sitio.
La oferta cultural arranca con el Parque Criollo y Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes, inaugurado el 16 de octubre de 1938 sobre un predio de casi 90 hectáreas al pasar el Puente Viejo. El parque reproduce una estancia del siglo XVIII y alberga la Pulpería La Blanqueada, un establecimiento auténtico de más de 150 años, escenario recreado en la novela de Güiraldes. El interior exhibe figuras de cera que representan a gauchos jugando a los naipes, junto a indumentaria y objetos típicos del siglo XIX.
El Museo Taller Draghi ofrece una colección privada que recorre la evolución de la platería argentina desde el siglo XIX hasta la actualidad. En el taller se puede observar la elaboración de piezas de orfebrería con técnicas tradicionales, en una continuidad artesanal que preserva el legado de su fundador, Juan José Draghi. El Museo de la Ciudad y Centro Cultural Usina Vieja, por su parte, recorre la historia social, la geografía, la economía y las tradiciones del partido a través de objetos donados por la comunidad. Para un perfil más singular, el Museo de Ayer y Hoy exhibe una colección de más de 2.000 frascos de perfume de todo el mundo; abre los fines de semana y feriados.
El Boliche de Bessonart, en la esquina de Don Segundo Sombra y Zapiola, es otro punto de referencia. Tradicional lugar de encuentro de paisanos y gente de campo, conserva el ambiente de las diligencias y el comercio de épocas pasadas.
En cuanto al turismo de estancias, la oferta incluye varias opciones. La Estancia La Porteña, declarada Monumento Histórico Nacional, conserva intacta su arquitectura criolla y fue el escenario donde Güiraldes observó la vida gaucha que luego trasladó a la página. La Estancia El Ombú de Areco, cuyas construcciones principales datan de 1880 y fueron erigidas por el teniente general Pablo Riccheri, está abierta al turismo desde 1993. La Florita, una casa de campo de fines del siglo XIX a pocos kilómetros del centro, recibe grupos reducidos en un entorno con caballos, vacas y ovejas.
Para grupos corporativos o eventos, Areco al Paso ofrece talleres, convenciones e incentivos que combinan tradición local con dinámicas de trabajo en equipo.
El partido incluye tres pueblos rurales que vale la pena considerar como extensión del recorrido.
Vagues se encuentra a 6 kilómetros de la cabecera, en la intersección de la Ruta 41 y el Acceso a Vagues. El pueblo conserva árboles centenarios, una antigua estación de tren y el arroyo homónimo.
Villa Lía, a 127 kilómetros de CABA y con unos 1.200 habitantes, tiene casi todas sus calles sin asfaltar. Se puede recorrer a pie, detenerse en los almacenes de ramos generales —como el de "Pascual" o el de "Caunedo"— y visitar el Museo y Centro Cultural Los Rostros de la Pampa. El acceso es por la Ruta 41 y el acceso a Villa Lía.
Duggan, con 600 habitantes, está en el kilómetro 128 de la Ruta Nacional N° 8, a dos horas de Buenos Aires. Su evento más importante es la Fiesta Patronal en honor a San Juan Bautista.
La opción más rápida es el auto. Desde Buenos Aires, el recorrido consiste en tomar la Panamericana y desviar hacia la Ruta Nacional N° 9; en la segunda bifurcación, se toma el lado izquierdo por el Acceso Norte, que conecta con la Ruta Nacional N° 8. Tras pasar Pilar, el paisaje se abre a la llanura pampeana.
También existe la opción de colectivo. La Terminal de Ómnibus de Retiro tiene servicios frecuentes hacia San Antonio de Areco, con una frecuencia aproximada de un micro por hora.
Fuente: Netfan Servicios