Martes
27 de Octubre de 2026
CULTURA
27/10/2026
Fuente: Netfan Servicios
El sociólogo y publicista cuenta sobre el proceso de escritura de su primera novela: la experiencia de una familia que dejó su casa en la década de 1920 para escapar de la pobreza, la persecución antisemita y la amenaza de la guerra
Mandato Clandestino surge de la insistente y caprichosa búsqueda de retazos familiares. Recuerdos difusos, desteñidos, contados a media voz. En general deshilachados, esquivos.
Desde muy joven tuve el deseo de desentrañar esos pasajes que trazaron nuestra esencia. Esas pinceladas que, como tatuajes del alma, definen y, al mismo tiempo, nos trascienden.
Escarbando en la memoria, atravesando silencios, miradas, desahogos, frases encriptadas, pude acceder a relatos que me acercaron a ese hogar que, hace cien años, en Sokolow, un pequeño pueblo a cien kilómetros de Varsovia, fue asediado por la miseria y la persecución antisemita.
Al sumergirme en la historia familiar, me encontré con una madre a punto de enviudar y siete hijos ?el segundo era mi abuelo? que necesitaron mutilarse como familia para sobrevivir. Escapar fue la única opción y la salida estaba al otro lado del océano. Despedirse se sentía como el último adiós. La incertidumbre era parte del equipaje y nada hacía prever la posibilidad de volverse a encontrar.
Salomón e Isaac ?los hermanos mayores? fueron los primeros en partir. La amenaza de ser convocados al servicio militar, en una Polonia sacudida por conflictos y tensiones territoriales, aceleró su decisión de escapar. El llamado parecía inminente y, como carne de cañón, los judíos que se alistaban eran irremediablemente enviados al frente de batalla. La muerte estaba asegurada.
En Argentina buscaron sentirse a resguardo esperando que los vestigios del horror no derramaran para estos rincones del mundo.
Seres indefensos, desvalidos, devastados por la humillación, se vieron obligados a cabalgar en la adversidad con espíritu de gigantes, desafiando los obstáculos más duros.
Porque no solo era escapar y arraigarse en una tierra extraña y desconocida. También cargaban con el compromiso de traer a los demás antes que la lava del odio los alcanzara. Vivían atormentados por el presentimiento de haberlos perdido sin haber podido hacer lo suficiente. Eso los mantenía en alerta todo el tiempo. Despertaban antes que amaneciera y se acostaban muy tarde en la noche. No podían desistir de ningún trabajo. Por poco que sea, todo los acercaba a la posibilidad de ir repatriando a los rezagados.
Después de parar en el Hotel de Inmigrantes y de viajar un día en tren, se bajaron en la última estación sin saber dónde. Su limitado lenguaje les impedía contar la posibilidad de elegir. Hicieron pie en Angaco, en las afueras de San Juan donde se arraigaron y fueron formando sus familias.
Trece años pasaron entre los primeros y los últimos que lograron sobrevivir. Trece años demarcados por un único objetivo: ahorrar lo necesario y enviar el boleto que pudiera ponerlos a salvo. La madre, ya viuda, fue la última en partir. Prefería despedirse de sus hijos con el riesgo de no volverlos a ver a esperarlos con el miedo de que no alcancen zarpar.
La adversidad nunca dejó de ponerlos a prueba. Cada conquista era una batalla, cada alegría, una tregua. Así como la risa acudía como salvavidas en la tormenta, también surgían, una y otra vez, la angustia y el llanto, mostrándoles la cara más cruel de la vida.
Frente a las dificultades que se hacían eternas, se resguardaban en una fórmula que oficiaba de robusta armadura: abrazarse fuerte a la vida y cobijarse en los designios del destino, esperando que el devenir de los tiempos los ayudara a mantenerse a salvo.
Esas huellas cinceladas por el pasado que fluyen por nuestra sangre, atravesaron generaciones delineando la manera en que afrontamos lo que nos toca en suerte.
Incluso ciertas reacciones que hoy parecen difíciles de entender, encuentran sentido cuando tomamos perspectiva y advertimos aquellas historias que viven en nosotros y que, discreta pero insistentemente, nos marcan su presencia.
Y en ese territorio se edifican mandatos. Saberes y emociones ancestrales que impulsivamente nos brindan respuestas. Nos orientan en valores y sentido. Muchas veces los aceptamos como propios, funcionales, afines, en sintonía con nuestras necesidades y los nuevos tiempos. En otras ocasiones, se expresan impertinentes, descalzados, prepotentes. Se imponen y guían sin dar espacio a discutirlos demasiado, manteniendo una convivencia hostil, sin poder domesticarlos.
Mandatos que no siempre se transmiten con palabras ni son fáciles de enunciar. Más bien deambulan en los silencios familiares, en los miedos que nadie explica, en las exigencias desmedidas, en la culpa que desborda, en la obstinación por sostener aquello que nos estorba.
La novela se zambulle en nuestras historias familiares. Historias que nos habitan y, aunque lejanas, definen clandestinamente nuestra forma de ver, interpretar y abordar la vida.
Mandato Clandestino es una novela que refleja la fuerza de los mandatos cuando las inclemencias de los tiempos sacuden los cimientos de la vida.
En una biografía no autorizada que entrelaza la realidad con la ficción, en la novela se aborda la memoria familiar desde la profunda intimidad de los personajes. Muy lejos de hacer una enumeración de hechos históricos, Mandato Clandestino apela a la imaginación con la pretensión de reflejar fielmente aquellos tiempos.
Mandato Clandestino fue presentada en AMIA en agosto del año pasado y lo recaudado fue donado para sus programas culturales y sociales. También participó de la Feria Internacional del Libro de Neuquén, en la Universidad Nacional de Rosario y en la Feria Internacional del Libro de la Ciudad de Buenos Aires. Dado que parte de la historia tiene lugar en Neuquén y describe rasgos relevantes de su proceso migratorio, fue declarada de Interés Municipal por el Honorable Concejo Deliberante de la Ciudad de Neuquén y de Interés Legislativo por la Cámara de Diputados de la Provincia de Neuquén.
En sintonía con el significativo esfuerzo de sostener la memoria realizado por el Museo del Holocausto, el 22 de octubre Mandato Clandestino se presentó en sus instalaciones, buscando amplificar la voz de los asediados por la discriminación antisemita en tiempos de la SHOA.
El 28 de octubre se realizará una presentación en el Cine Teatro Español de Neuquén y se expondrá el tráiler de la Película Mandato Clandestino, actualmente en producción.
Fuente: Netfan Servicios