Por Luis Mendoza 

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En un año político clave para el gobierno nacional por las elecciones de medio término, oficialismo y oposición se preparan en el Congreso para encarar el nuevo período ordinario de sesiones, en el que coinciden en que habrá menos actividad parlamentaria y más proselitismo.


En el mes de junio cerrará el plazo para la presentación de las listas de precandidatos que competirán en agosto en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) de todos los partidos y alianzas electorales, para definir quiénes disputarán las 130 bancas de diputados y 24 de senadores nacionales que se pondrán en juego el 29 de octubre de este año.

La decisiva competencia electoral influirá en la actividad legislativa y probablemente para el oficialismo implique más de un traspié, admiten desde el interbloque de diputados de Cambiemos.

El presidente Mauricio Macri se juega en el próximo desafío electoral una parte importante de la construcción política y paralelamente debe seguir gestionando para encarrilar la economía del país con el objetivo de que vuelva a crecer con generación de empleo y mayor actividad.

Mientras tanto, las distintas expresiones opositoras buscarán posicionarse y sumar bancas para encarar el proceso que terminará en las presidenciales de 2019.


Año distinto


Tradicionalmente, entrar en un año electoral significa ver clausuradas las puertas del Congreso. Por un lado, porque los legisladores se abocan a la tarea organizativa de las campañas.

Además, es mucho más difícil lograr un consenso entre oficialismo en minoría y oposición, por lo que se esperan muchos decretos presidenciales en temas relevantes. Sin embargo, es precisamente la composición de mayoría opositora la que podría traer mayores dolores de cabeza al gobierno nacional.

Esto ya se ve en la convocatoria de la Comisión Bicameral que analiza los decretos de Macri a representantes industriales y de la CGT a discutir la reforma del régimen de ART.

Con una agenda opuesta a la del oficialismo, el Frente Renovador de Sergio Massa y el peronismo/kirchnerismo podrían, en caso de unir fuerzas, hacer sesiones especiales dejando afuera al oficialismo. Sería una foto complicada para el tigrense, que reniega de su pasado kirchnerista, pero al mismo tiempo serviría para mostrarse marcándole la agenda al gobierno, un trofeo nada despreciable en año electoral.