"Tenemos que tener conciencia de lo que es un niño en la calle y ver qué podemos hacer", es el mensaje de Pablo Carballo, impulsor de "Mirame a la cara", una iniciativa cuyo fin es luchar contra la explotación infantil, principalmente en los transportes públicos.

Justamente una de las herramientas que emplea su mentor es el rap que le dedica a cada pequeño que trabaja en trenes y subtes recolectando dinero para un adulto, a quien denuncia, siendo otra de las tareas de la interesante propuesta.


Las enseñanzas que su propia vida le marcó, juntando monedas en su infancia, aunque a sus 13 años ya comenzó a buscar su rumbo, encontrando en el sacrificio al trabajo su motor de vida. Todo esto decidió Pablo Carballo aplicarlo arriba de un subte.

"Cuando me mudé a Capital Federal, hace dos años, me subí a un vagón a rapear y me crucé con un chico que me pidió que lo siguiera haciendo y le pedí que me mirara a la cara", relató a "Crónica" Pablo sobre los comienzos de tan admirable cruzada.

Su regresó al transporte público se profundizó "a los dos meses siguientes. Durante ese tiempo que no fui traté de informarme sobre la explotación infantil porque me había quedado grabado el encuentro anterior con ese pibe", agregó Carballo.

Sin embargo, en aquella jornada el joven inmediatamente decidió involucrarse en la causa en el momento porque "veo a un chico con la cara golpeada y a su explotador a pocos metros, entonces me fui hacia él y lo increpé, pero me sorprendieron otros dos tipos por la espalda y me tiraron a las vías".

A pesar de que estuvo al borde de la muerte en aquel incidente, no bajó los brazos, todo lo contrario, y decidió legitimar su batalla en beneficio de muchos niños en situación de calle que recolectan dinero para un adulto, y creó "Mirame a la cara".


Conciencia social


Un proyecto que apunta a concientizar sobre semejante problemática social, desatendida por las autoridades y desconocida por el ciudadano común, puesto que el propio Pablo enfatizó que "nosotros somos generadores de la economía de la explotación cuando le damos plata por lástima e impotencia a un chico. Es nuestra manera de sentirnos bien porque pensamos que le hacemos un bien, pero le estamos haciendo un mal".

Por lo tanto, transmite que "tenemos que tener conciencia de lo que es un niño en la calle, denunciando estas situaciones, involucrándonos socialmente". En su rol en esta causa, Carballo anunció su meta de conformar una organización autosustentable, cuya tarea principal será la de reeducar y generar trabajo para el adulto en condiciones marginales que lo lleven a explotar niños así como también informar al resto de la sociedad.