26 de marzo de 2025
Violaciones grupales, ejecuciones y profanaciones post mortem: el impactante informe del Parlamento británico sobre el ataque de Hamas del 7 de octubre
La investigación sobre el ataque terrorista expone una ofensiva planificada con ensañamiento deliberado, enfocada principalmente en objetivos civiles israelíes. El documento completo
El informe establece que esta ofensiva representa el mayor asesinato masivo de judÃos desde el Holocausto, y lo sitúa como el tercer atentado terrorista más mortal a nivel global en términos absolutos, y el más mortÃfero per cápita, ya que uno de cada 10.000 ciudadanos israelÃes fue asesinado ese dÃa.
Los métodos de asesinato fueron múltiples y deliberadamente crueles: disparos a quemarropa, incendios, granadas, armas antitanque (RPG), mutilaciones y asfixia. Muchos cadáveres presentaban signos de violencia sexual, profanación post mortem y otras formas de ensañamiento. De hecho, la identificación de vÃctimas se vio dificultada por el estado de los cuerpos, y en muchos casos solo pudieron ser identificadas meses después mediante fragmentos dentales o restos óseos.
Las consecuencias del ataque se extendieron más allá del número de muertos. Según el informe, Israel vivió una situación de trauma colectivo, con casos de estrés postraumático (PTSD) y suicidios que llevaron a los expertos a calificar los hechos como un “trauma de masas†para la sociedad israelÃ.Según la reconstrucción de los parlamentarios británicos, el ataque comenzó a las 6:29 horas, con el disparo masivo de cohetes desde la Franja de Gaza hacia el sur de Israel y otras regiones del paÃs. Este bombardeo inicial buscó saturar el sistema de defensa aérea y paralizar la capacidad de respuesta. Se contabilizaron 3.873 cohetes lanzados solo ese dÃa, más otros 987 en los dos dÃas siguientes. Las alarmas se activaron en 498 comunidades, afectando al 75% de la población israelÃ.La ofensiva se dirigió contra 55 objetivos, que incluyeron: 32 comunidades civiles (kibutzim y moshavim), 3 ciudades (Sderot, Ofakim y Netivot), 2 festivales de música (Nova y Psyduck), 15 instalaciones militares, y múltiples intersecciones clave de rutas, entre ellas la carretera 232, utilizada por civiles como vÃa de escape.
La violencia no se limitó a zonas rurales. En Sderot, 13 jubilados fueron asesinados en una parada de autobús. En Ofakim, los atacantes penetraron 21 kilómetros dentro de Israel. En Netivot, aunque la infiltración terrestre fue repelida, varios civiles murieron por impacto de cohetes.
Uno de los focos más letales fue el Festival Nova, cerca del kibutz Re’im. Más de 370 jóvenes murieron, algunos ejecutados mientras huÃan por campos, otros emboscados en la carretera 232 o asesinados dentro de refugios de hormigón donde se ocultaban. Los atacantes controlaron intersecciones clave, convirtieron los caminos en zonas de emboscada y dispararon a vehÃculos civiles con armas automáticas y granadas.En paralelo, las fuerzas de Hamas asaltaron bases militares como Nahal Oz, donde mataron a 50 soldados, entre ellos 15 observadoras desarmadas. También atacaron el puesto de mando de la División Gaza en Re’im, estaciones policiales como la de Sderot, y cruces fronterizos como Erez y Kerem Shalom, dejándolos fuera de servicio.El informe parlamentario documenta una serie de atrocidades sistemáticas cometidas por los atacantes del 7 de octubre, que incluyeron asesinatos deliberados, violaciones grupales, mutilación de cadáveres, tortura, secuestro y destrucción intencional de hogares. La Comisión hace énfasis en que civiles fueron el objetivo central de la operación, y que las acciones perpetradas estuvieron marcadas por “un ensañamiento intencional y recurrenteâ€.
Las vÃctimas fueron ejecutadas mediante disparos a quemarropa (incluidos bebés y ancianos), incendios intencionados en viviendas con personas dentro, ataques con granadas lanzadas a refugios sellados, misiles RPG dirigidos contra vehÃculos en fuga o casas, asfixia, y ejecuciones tras tortura.Uno de los aspectos más destacados del informe es la documentación de violencia sexual sistemática. La Comisión cita testimonios, imágenes forenses, informes médicos y observaciones de campo que revelan violaciones múltiples de mujeres vivas y de cadáveres, mutilación genital, cuerpos hallados atados de manos y desnudos o parcialmente desnudos de cintura para abajo, frecuentemente con disparos en la cabeza.
Los rehenes fueron golpeados, atados, arrastrados por el suelo, subidos a motos o camionetas. En algunos casos, fueron filmados por sus captores durante la captura y difusión del material en redes sociales. El informe también documenta abusos durante el secuestro como padres forzados a separarse de sus hijos, niños transportados con desconocidos sin asistencia médica y ancianos llevados heridos y sin atención.
También se constataron intentos de decapitamientos improvisados con herramientas domésticas, como un caso en Nir Oz, donde un civil gazatà intentó decapitar a un trabajador tailandés con una azada de jardÃn.
Los atacantes, tanto armados como civiles, saquearon viviendas, robaron vehÃculos, televisores, alimentos, ropa, dinero y objetos personales. En varios kibutzim se utilizó acelerante de fuego para incendiar casas con personas dentro o para borrar evidencia. En algunos lugares, las llamas ardieron durante dÃas. También se registraron robos organizados de maquinaria agrÃcola y armas comunitarias, especialmente en los depósitos de los escuadrones de seguridad civiles (kitat konenut).El sitio más golpeado de todo el 7 de octubre fue el Festival de Música Nova, un evento con miles de jóvenes reunidos cerca del Kibutz Re’im. Según el informe, allà fueron asesinadas 375 personas, la mayorÃa de ellas menores de 30 años. Además, 9 cuerpos fueron secuestrados a Gaza.
Los atacantes utilizaron armas automáticas, RPG y granadas. Muchos asistentes fueron emboscados en sus vehÃculos o ejecutados en refugios portátiles (miguniot) con granadas lanzadas al interior, como ocurrió en el caso del británico-israelà Aner Shapira, asesinado tras devolver siete granadas antes de ser alcanzado por una octava.
La ruta 232, principal arteria vial de la Franja de Gaza al interior de Israel, fue convertida en El informe detalla cómo los atacantes bloquearon el tránsito, dispararon a vehÃculos civiles en movimiento, utilizaron drones y francotiradores, y ejecutaron a personas ocultas en los refugios viales.Los ataques a instalaciones del Ejército israelà (IDF) fueron simultáneos y dirigidos a inutilizar la capacidad de respuesta inicial. Según el informe, más de 150 soldados fueron asesinados, y docenas fueron secuestrados.
Estos ataques, explica la investigación, tuvieron un efecto cascada: dejaron sin defensa activa a las comunidades cercanas, impidieron la llegada rápida de refuerzos y multiplicaron el número de vÃctimas civiles.
El ataque del 7 de octubre fue planificado, liderado y ejecutado principalmente por Hamas, a través de sus Brigadas Izz al-Din al-Qassam y su unidad de élite Nukhba, conformada por combatientes seleccionados mediante pruebas y entrenados durante años para incursiones en comunidades israelÃes.Hamas desarrolló este operativo en secreto, según el informe, ocultándolo incluso a gran parte de sus propios cuadros. Los combatientes fueron informados de su papel solo horas antes del ataque. La estructura del plan fue diseñada por los máximos dirigentes del grupo, incluyendo a Yahya Sinwar (jefe de Hamas en Gaza) y Mohammed Deif (comandante de las Brigadas al-Qassam). El 7 de octubre a las 7:18, Deif anunció el inicio del operativo mediante un mensaje pregrabado y afirmó que ya se habÃan lanzado más de 5.000 cohetes.
El informe documenta con imágenes y testimonios la participación de civiles palestinos provenientes de Gaza, quienes saquearon viviendas, robaron vehÃculos y, en algunos casos, tomaron parte activa en agresiones y secuestros. Algunos civiles golpearon a rehenes, como en el caso de Yarden Bibas, rodeado por una multitud desarmada.
También se identificaron periodistas y camarógrafos civiles que acompañaron o registraron ataques y secuestros, vendiendo posteriormente esas imágenes a agencias internacionales o difundiendo contenido gráfico en redes sociales.Uno de los aspectos más distintivos del ataque del 7 de octubre fue el uso sistemático de medios digitales por parte de los perpetradores para documentar, difundir y glorificar sus acciones en tiempo real. Según el informe parlamentario, la magnitud de la violencia fue amplificada no solo por su ejecución, sino por su exhibición pública planificada, en lo que se describe como un “teatro del terror en lÃneaâ€.
Estas grabaciones fueron subidas a Telegram, y en ocasiones también a plataformas como Facebook, Instagram o X, aunque estas últimas eliminaron parte del material por sus polÃticas de moderación. El informe subraya que buena parte de las pruebas audiovisuales sobre violaciones, asesinatos y profanaciones provienen de los propios perpetradores.
Según la comisión británica, este contenido tenÃa tres funciones principales:
- En el informe se detalla cómo los materiales eran etiquetados con frases como “victorias gloriosas†o “venganza por Al-Aqsaâ€, acompañados de música épica o cánticos religiosos. El informe, además, identifica la presencia de fotógrafos civiles y periodistas afiliados a medios de Gaza o canales internacionales, algunos de los cuales acompañaron a los atacantes, registrando secuestros y ejecuciones, vendieron imágenes a agencias internacionales o subieron material gráfico de cuerpos desfigurados, como el de la joven israelà alemana Shani Louk, a plataformas públicas.
