Martes 11 de Agosto de 2020

Hoy es Martes 11 de Agosto de 2020 y son las 19:40 FM Villa Allende -La Radio de la Villa- "El Aire de las Sierras". SI SU AVISO ESTA AQUÍ,..FELICITACIONES PUES..! "El verdadero Poder está en el Servir" "En la aceptación de la diversidad, está la madurez del individuo" "Ama a tu prójimo como a tí mismo" y la Creación tambien es tu Prójimo" "Vayan sin miedo a servir" "no tengan miedo de amar" Papa Francisco."La gracia de Dios es como la lluvia que a todos moja"J.G.Del R.Brochero. "Nunca prives a nadie de su esperanza, puede ser lo único que tenga" M.T.de Calcuta. "Los gobiernos que postergan a la niñez y a la ancianidad, son gobiernos sin futuro" Papa Francisco. “Es algo muy pobre decidir que un niño debe morir para que tú puedas vivir como lo deseas.”

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16 de enero de 2018

Conmoción en Córdoba por el crímen de Abril

La angustia de la familia de Abril durante las 44 horas que permaneció desaparecida hasta el hallazgo del cadáver. El papá reconoció haber vendido drogas, pero el crimen de la niña no fue por una venganza narco.

La angustia de la familia de Abril durante las 44 horas que permaneció desaparecida hasta el hallazgo del cadáver. El papá reconoció haber vendido drogas, pero el crimen de la niña no fue por una venganza narco. “No le debemos nada a nadie”, empezó diciendo Cristian Sosa, sentado sobre las sábanas de “Princesa Sofía” que cubren la cama de Abril. Habían pasado ya dos noches sin saber de ella, y, sentado en ese colchón que sólo le hablaba de ausencias, Cristina lloraba y pedía por su niña. Ocho horas después, alrededor de las 19 de ayer, le informarían que Abril no regresaría. Pero mientras Cristian Sosa estaba acurrucado en la cama de su niña, se escuchaba con más fuerza que la desaparición de la Abril habría estado vinculada a una deuda relacionada con las drogas. Y en ese contexto de desesperación Cristian admitió haber vendido drogas. “Sí, antes sí vendíamos (drogas), pero era una cosa pequeña, al menudeo, como para darle algo de comer a nuestros hijos. Imagínese que si hubiéramos sido narcos no viviríamos como vivimos, ni vidrios tiene esta pieza”, decía, señalando una ventana precariamente cubierta con trapos y trozos de nailon. De fondo, el helicóptero de la Policía sobrevolaba varias cuadras a la redonda. “Pero no le debemos nada a nadie”, reforzaba. TE PUEDE INTERESAR. Ajuste, la hipótesis que no fue RELACIONADAS Ajuste, la hipótesis que no fue Conmoción En la casa de calle República al 1400, en barrio General Bustos de Córdoba Capital, la puerta estaba abierta. En el cuarto de paredes verdes, descascaradas, los papás de la nena monitoreaban a cada instante lo que los medios decían de ellos y, cada tanto, se asomaban a la vereda para responder, para implorar, para pedir el milagro. Un televisor sobre un viejo ropero funcionaba como ventana al mundo. Y Mayra se pegaba a él, como buscando ahí algún detalle que alimente su esperanza, aun cuando los investigadores iban perdiendo la fe. “Ya han pasado muchas horas”, reconocía con desazón la fiscal Claudia Palacios: Abril llevaba 36 horas desaparecida y los investigadores policiales también comenzaban a manejar otras hipótesis, entre ellas la que se confirmó con las últimas luces de ayer. Decenas de efectivos de las fuerzas de seguridad, apostados cada pocos metros de la casa de la familia Sosa, esperaban indicaciones para subir a los techos de las casas vecinas, revisar tanques o bajar a los perros de la División Canes. Todos querían encontrar a Abril. Todos esperaban encontrarla. Abril fue la quinta de seis hermanos, y Mayra, la mamá, está embarazada del séptimo. Ella y su marido se dedican, desde hace un tiempo, a cuidar autos en la zona del Correo Argentino, en el Centro. Hora cero “Terminamos de comer, me pidió ir a jugar con amigos, la acompañé a la vereda hasta que cruzó. Mi vecinito, que es amigo de ella, dice que los acompañó al quiosco a comprar algo. De ahí en más, no sé nada de ella”, repetía Mayra. Andrés, un vecino, aseguraba haberla visto con otros niños cerca de la medianoche en la esquina de República y Santiso y Moscoso. “Le dije que cruzara con cuidado, que venían autos”, describía. “Yo no soy una mala madre, necesito que dejen de decir cosas y me ayuden a encontrar a mi hija”, pedía entre lágrimas Mayra. Contaba que es común que en esa cuadra los niños jueguen en la calle hasta tarde, y sostenía que no tenía “nada que ocultar”. “Sólo quiero a mi chiquita de vuelta, en mis brazos”, suplicaba. Horas más tarde, el hallazgo de la niña asesinada puso fin a una angustia de 44 horas, para transformarla en un dolor infinito. Mensaje en Facebook Un mensaje en la cuenta de Facebook de Mayra, la mamá de Abril, de los primeros días de diciembre, alentaban la hipótesis del ajuste: “Si tenés problemas los arreglamos cuando quieras, ya me las vas a pagar. Con mis hijos no”. Lo que no decía el mensaje es a quién iba dirigido. El supuesto asesino vivía a menos de 100 metros.

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