Martes 19 de Octubre de 2021

Hoy es Martes 19 de Octubre de 2021 y son las 11:31 FM Villa Allende -La Radio de la Villa- "El Aire de las Sierras". SI SU AVISO ESTA AQUÍ,..FELICITACIONES PUES..! "El verdadero Poder está en el Servir" "En la aceptación de la diversidad, está la madurez del individuo" "Ama a tu prójimo como a tí mismo" y la Creación tambien es tu Prójimo" "Vayan sin miedo a servir" "no tengan miedo de amar" Papa Francisco."La gracia de Dios es como la lluvia que a todos moja"J.G.Del R.Brochero. "Nunca prives a nadie de su esperanza, puede ser lo único que tenga" M.T.de Calcuta. "Los gobiernos que postergan a la niñez y a la ancianidad, son gobiernos sin futuro" Papa Francisco. “Es algo muy pobre decidir que un niño debe morir para que tú puedas vivir como lo deseas.”

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5 de octubre de 2021

Otras dos mortales tomas de rehenes

En 1999, la llamada Masacre de Villa Ramallo terminó con dos rehenes y tres delincuentes muertos por balas policiales. Seis meses después, un asalto en una concesionaria de Villa Urquiza derivó en una huida con los dos asaltantes abatidos en el el barrio porteño de La Paternal.

Septiembre de 1999. El Polo del gerente del banco de Villa Ramallo, con los 46 impactos de bala.Septiembre de 1999. El Polo del gerente del banco de Villa Ramallo, con los 46 impactos de bala.
La masacre de Villa Ramallo
Parecía una tranquila mañana más en Villa Ramallo. Tres hombres ingresaron a la sucursal del Banco Nación porque habían averiguado que la caja fuerte estaba más repleta que lo habitual. Sin embargo, a un vecino le pareció sospechosa esa presencia y alertó a la policía.

Minutos después llegó un patrullero y lo que nació como un robo terminó en una toma de seis rehenes, entre ellos, el gerente del banco, Carlos Cháves, su esposa, Flora Lacave, y el contador, Carlos Santillán. Los delincuentes iniciaron una difícil negociación porque no estaba en sus planes entregarse y mucho menos irse con las manos vacías.

Al cumplirse diez horas de diálogo con un mediador del Grupo Halcón, a eso de las nueve de la noche, accedieron a liberar a dos de los rehenes; tres horas después, a otro más, a cambio de las llaves del tesoro.

Cuando faltaba poco para el amanecer, mientras que uno de los delincuentes, Martín Saldaña, seguía con las negociaciones, los otros dos decidieron intentar una fuga en el Volkswagen Polo del gerente. Precisamente Chávez iba al volantes, con un pan de trotyl adherido a su cuello. En el asiento del acompañante, uno de los asaltantes viajaba escudado por Flora Lacave, y atrás, el otro, usando a Carlos Santillán como escudo humano. Una fuga transmitida en directo por todos los canales de noticias.

Cháves puso primera lentamente pero de pronto sucedió lo peor: Una balacera de más de 170 disparos, de los cuales 46 impactaron en el Polo y en los ocupantes. Carlos Cháves y Carlos Santillán murieron en el acto, lo mismo que Javiier Hernández, el líder de la banda. El otro delinuente, Carlos Martínez, resultó gravemente herido, mientras que Flora, de milagro, saliló ilesa.

Saldaña, el ladrón a cargo de las negociaciones, fue detenido y alojado en una celda de la comisaría 2 de Villa Ramallo, donde al día siguiente fue encontrado ahorcado, aunque muy pocos creyeron -y creen- que se trató de un suicidio.

Años más tarde, el Tribunal Oral Federal 1 de Rosario condenó a dos policías bonaerenses a 20 y 18 años de prisión por haber asesinado a dos rehenes; otros cuatro efectivos recibieron penas de entre dos y diez años por haber disparado sin prever que podían matar inocentes y un comisario inspector, a dos años por no haber preservado la escena del crimen.

Marzo de 2020. La toma de la concesionaria de Villa Urquiza dejó dos delincuentes muertos y dos rehenes heridos.Marzo de 2020. La toma de la concesionaria de Villa Urquiza dejó dos delincuentes muertos y dos rehenes heridos.
Noche de furia entre Villa Urquiza y La Paternal
Eran las cinco de la tarde del 2 de marzo de 2020 y en la concesionaria de Avenida de Los Incas al 5600 ya no esperaban más clientes. SIn embargo, dos hombres entraron con el pretexto de comprar un auto. Al cabo Carlos Barrios, que hacía la ronda, le pareció ver movimientos extraños y se acercó al local. Fue recibido por una ráfaga de disparos, uno de los cuales le pegó en la pierna derecha, sin embargo alcanzó a llamara su comisaría, la 39, para pedir refuerzos.

Entonces, los asaltantes, armados con tres pistolas, se dijeron que no iban a entregarse y tomaron de rehenes a los encargados de la concesionaria, Damián Quiroz y Mario Rodríguez. En pocos minutos la manzana fue literalmente rodeada por diez patrulleros. En total, a lo largo de la noche intervinieron 183 efectivos de la Policía Federal y del grupo de élite GEOF.

Sabiéndose en la mira de francotiradores, los dos ladrones se ponían más y más nerviosos. Y a pesar de que las negociaciones -monitoreadas por el juez Luis Yrimia- nunca se interrumpieron, de pronto decidieron huir, escudados en los dos rehenes y se subieron a un Volkswagen Pointer que estaba en la vereda, con el cartel de "Se vende".

Eran las nueve de la noche y se armó una extraña caravana conformada por el auto de los delincuentes, una decena de patrulleros y otros tantos móviles periodísticos y un helicóptero iluminando el camino.

Recorrieron a toda velocidad unas quince cuadras hasta que chocaron con un auto estacionado en la calle 14 de Julio, ya en el barrio de La Paternal. Se bajaron a las apuradas y entraron a una casa de un vecino que, curioso, quería ver la huída. ¿Resultado? Los delincuentes tomaron otros tres rehenes.

Minutos después, el juez Yrimia se ocupó en persona las negociaciones y accedió a entregarles un chaleco antibalas y un celular, como muestra de buena voluntad. A eso de las 23, los ladrones volvieron a subir al Pointer, luego de liberar a dos rehenes, con la intención de escapar con los dos encargados de la concesionaria y el vecino de la calle 14 de Julio. Pero había tantos autos policiales y móviles de la prensa que era imposible circular. Perdido por perdido, tomaron la determinación de huir a pie, con un rehén cada uno, a los que apuntaban con una pistola en la cabeza.

No hicieron más de una cuadra. Tan nerviosos estaban que disparon a dos efectivos policiales que estaban más próximos. En la confusión, los rehenes lograron escabullirse -no sin antes recibir un par de balazos- y se produjo un tiroteo infernal. Los dos delincuentes resultaron muertos. Todo terminó tras siete horas de máxima tensión.

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