Sabado
17 de Octubre de 2026
CULTURA
24/10/2025
Fuente: telam
La novela de Francis Scott Fitzgerald cumple un siglo mostrando cómo el lujo, la ambición y las contradicciones de los años veinte siguen siendo un espejo de la sociedad moderna y sus aspiraciones
La trama de El gran Gatsby se desarrolla en una década caracterizada por profundas contradicciones. Tras la devastación de la Primera Guerra Mundial y la pandemia de gripe de 1918, muchos estadounidenses, como los personajes Jay Gatsby, Nick Carraway, Daisy y Tom Buchanan, se entregaban a una vida de celebraciones y excesos. Este ambiente de “días de vino y rosas” propició un consumismo exacerbado, donde los protagonistas exhiben tanto sus sueños como sus inmoralidades. El narrador, Nick Carraway, un hombre culto y sensible que emigra desde el medio oeste, encarna los valores idealistas del sueño americano, eje central de la novela. Su mirada reflexiva permite observar las luces y sombras de esa quimera, expuestas con crudeza a través de los personajes.
La pareja Buchanan representa el reverso más oscuro del sueño materialista. Tom Buchanan se muestra como un hombre despiadado, sin escrúpulos y abiertamente racista, que desprecia a quienes no han heredado una fortuna. Frente a ellos, la novela destaca las virtudes de quienes persiguen la prosperidad de manera honesta, como Nick Carraway o los trabajadores del Valle de las Cenizas, la zona que separa Long Island de Nueva York. Estos personajes contrastan con quienes alcanzan el éxito por medios ilegales o derrochan su fortuna de forma ostentosa, como los Buchanan.
El desenlace de la novela ofrece una visión tanto reivindicativa como escéptica del sueño americano, especialmente a través de su protagonista. “Gatsby creía en la luz verde, en el futuro orgásmico que con el paso de los años retrocede ante nosotros”, una de las citas más emblemáticas de la obra, resume la tensión entre la esperanza y la imposibilidad de alcanzar ese futuro prometido.
Fuente: telam