Sabado
24 de Octubre de 2026
POLITICA
24/10/2026
Fuente: Netfan Servicios
El Presidente se expidió sobre los que no llegan a fin de mes e incomodó a propios y ajenos. El impacto legislativo y los debates internos por la hoja de ruta en el Congreso
"Por supuesto que resta. No veo lugar donde eso sume", precisó ante Infobae en estricta reserva una fuente que transita a diario Casa Rosada. La valoración remite a las definiciones del presidente Javier Milei, quien durante su visita a Neuquén a principios de semana volvió a relativizar las dificultades de los sectores de la sociedad que no llegan a fin de mes. La polémica suma un nuevo frente de preocupación para un Gobierno que busca ordenarse rumbo a las elecciones de 2027.
Aferrado a la literalidad de su planteo, el mandatario insistió en preguntarse cómo hace la gente para "comer y beber" los 10 días que restan del mes, mientras el ala política intenta resolver sus diferencias internas para sellar los acuerdos necesarios con los gobernadores aliados. Además de intentar sentar las bases para un nuevo mandato en 2027, objetivo central de los libertarios, el Poder Ejecutivo busca avanzar en la agenda legislativa trazada.
La decisión de Milei de confrontar con lo que definió como "una pelotudez del tamaño de una casa", en referencia a los planteos sobre las dificultades de las familias para cubrir sus gastos hasta fin de mes, parece empantanar la labor de los propios funcionarios. A eso se suman sus recientes cruces con periodistas españoles por la situación económica, que también colocan a la administración libertaria en una posición incómoda.
"Sus posiciones muy extremas como la de España nos complican porque nos pone en una situación muy border", confesó un integrante del Gabinete. "Es una mala idea, pero es un Presidente que nunca recula. Si está pensado comunicacionalmente es extraño y nos puede meter en un quilombo grande porque el bolsillo no deja de ser el órgano más sensible", coincidió un legislador libertario, que parafraseó a Perón. El dirigente aclaró que detrás de esa confrontación se esconde una ofensiva del Presidente contra los medios de comunicación y la oposición.
Pese a que hay coincidencia en que la formulación no fue la adecuada, al menos desde lo comunicacional, quienes lo justifican aseguran, irónicamente, que no hay que tomar su expresión de manera literal. "No fue literal, quiso cuestionar el eslogan que quiere instalar la oposición. La forma supone un riesgo, sí, pero es un presidente que estila tomarlos", intentó explicar un funcionario.
Fiel a su olfato político, la senadora Patricia Bullrich se anticipó con un planteo que apuntó a correr el foco del periodismo y reubicarlo en las respuestas que el Gobierno debe dar a la sociedad. "Tenemos que definir a quién le hablamos. ¿Comentamos lo que dice el periodismo o salteamos todo y vamos a la gente? Tenemos que dejar eso e ir a la gente donde encotramos los problemas reales. Tenemos que atender al ciudadano y mediar lo menos posible", expresó Bullrich en una entrevista en Infobae En Vivo.
Desde su entorno aseguran que la legisladora, que volvió a sorprender el pasado viernes con un sugestivo video en clave electoral, intentó abordar el tema desde una perspectiva más cercana a los problemas cotidianos y mostrarse "comprensiva" con la realidad de una parte de la sociedad. Con ese desmarque, Bullrich busca contener dentro del oficialismo a quienes toman distancia de las expresiones del mandatario y evitar que el malestar se traduzca en un alejamiento del espacio.
Tanto la reacción de Milei como el contrapunto de la senadora se producen en un contexto en el que las principales demandas de la sociedad continúan siendo económicas, según distintas mediciones.
Un informe realizado por la consultora Zentrix indicó que los ingresos de dos de cada tres argentinos alcanzan para vivir hasta el día 20 de cada mes y que la proporción asciende al 72% entre los menores de 40 años y al 83,3% en la clase baja. El endeudamiento es otra señal de las dificultades para llegar al final del mes: el 56,2% tomó deuda en los últimos seis meses. A la par, el 81,8% de los consultados siente que su salario no le gana a la inflación.
En otro indicador del endeudamiento de los hogares, un informe del Banco Central reflejó que la mora de las familias registró una leve baja en agosto y se ubicó en el 12,81%, lo que representó un descenso de 0,13 puntos porcentuales respecto de julio. La evolución fue dispar: cayó la morosidad de las tarjetas de crédito, pero los préstamos personales y, en menor medida, los prendarios mostraron leves subas.
Las expectativas económicas a futuro tampoco muestran señales de mejora. La encuesta mensual que elaboran AtlasIntel y Bloomberg refleja que, en septiembre, el 55% de los encuestados respondió que considera que la situación económica empeorará en los próximos seis meses, el 31% prevé una mejora y el 14% cree que permanecerá igual.
El contraste entre sus dichos y los datos económicos obligó al presidente libertario a aclarar su postura y a reconocer que los indicadores de pobreza e indigencia arrojan cifras complejas. "No es que no entendemos el problema de que las personas estén teniendo postergaciones, está reflejado en el treinta y dos por ciento de pobreza. La foto nos parece horrible, pero la película sigue siendo la mejor de la historia", planteó en declaraciones a Radio Rivadavia a su regreso de España.
La preocupación interna es compartida por los aliados, que reconocen malestar ante determinadas expresiones, aunque eso —al menos por ahora— no se traduce en una quita de apoyos al rumbo del Gobierno.
"Los dichos caen muy mal y a nosotros nos deja en una posición incómoda. Nunca nos pudimos separar porque nuestro electorado no lo permitía, pero ahora se retiran por estas cosas y nos dejan pegados", explicó un legislador de un espacio aliado.
El malestar también se hizo oír entre los representantes de las provincias. "Nadie entiende esas declaraciones o por qué dice lo que dice. En las provincias las cosas no andan bien. Pero bueno, hay que concentrarse para que el Congreso funcione sacando las leyes", plantearon ante este medio desde el entorno de un gobernador del norte.
Tampoco fue casual la advertencia del salteño Gustavo Sáenz, quien esta semana estuvo en Buenos Aires y pidió acelerar la "reactivación del consumo". "Cuando el Presidente se enoja y toma literalmente lo del día 20, que la gente no llega al día 20, por supuesto se enoja y en su forma lo toma muy literal. Lo que estamos diciendo es que claramente la gente no está bien, que la gente no la está pasando bien", sentenció el gobernador en una entrevista a TN.
Sin embargo, en Casa Rosada le bajan el precio a la posibilidad de que las diferencias impacten en el vínculo con los aliados y confían en que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, profundizará, en coordinación con Karina Milei, los canales de diálogo con los gobernadores. En paralelo, el Congreso aún debe tratar la reforma electoral, el Presupuesto 2027 y la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, entre otras iniciativas clave.
"A los políticos no les importa la gente", argumentó una fuente con acceso al despacho presidencial. "Los aliados no se tienen que hacer cargo necesariamente de lo que dice el Presidente. Solo defender el modelo y apoyar las reformas", sumó un funcionario.
Una muestra del estado de las conversaciones quedó plasmada durante la última sesión en la Cámara de Diputados en la que el oficialismo logró anotarse victorias pírricas luego de verse obligado a modificar algunos proyectos para avanzar en su aprobación. Las gestiones se dieron con el Presidente afuera del país, en Madrid, abocado a apuntalar la campaña electoral de la derecha española. Una escena que se repitió en las últimas semanas desde distintos puntos de mundo.
Tras la media sanción en Diputados de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que reincorporó las restricciones a la compra de tierras impulsadas originalmente por el kirchnerismo, los libertarios avanzaron además con una nueva Ley de Discapacidad, pese a las quejas del Ministerio de Economía, y lograron bloquear las propuestas opositoras en torno al tema de morosidad.
Como todo, el avance en la agenda legislativa da lugar a una serie de lecturas internas respecto a la posición de La Libertad Avanza en el Congreso. Por un lado, están los que destacan el pragmatismo y la muñeca política que se jactan de haber adquirido en el último tiempo como una vía para cumplir con los objetivos.
"Hay momentos en los que sabemos que hace falta negociar. Estamos ante un cambio de estilo. Hay tiempo para todo", expresó un funcionario que responde a este grupo. Entre quienes se muestran abiertos a consensuar con los aliados están Martín Menem, Patricia Bullrich y Diego Santilli.
En Balcarce 50 destacan que la experiencia negociadora de Diego Santilli refleja el músculo político que logró construir la administración libertaria. En contraposición, sostienen que, pese a la vocación dialoguista de Guillermo Francos cuando ocupaba la Jefatura de Gabinete, el contexto político no era el mismo.
No obstante, esta postura encuentra resistencia entre los Caputo, que cuestionan algunas concesiones porque consideran que desvirtúan las iniciativas. Distanciado de las definiciones políticas que estila a delegar en su hermana, Javier Milei evita tomar postura e influir en las decisiones de la mesa política.
La discusión excede la táctica parlamentaria. Mientras algunos defienden la negociación como una herramienta para sostener la agenda legislativa, otros advierten sobre las consecuencias que las concesiones podrían tener para los proyectos. En medio de esas diferencias, el ala política también debe lidiar con un escenario económico complejo, una serie de definiciones pendientes y los traspiés del mandatario, que profundizan las dificultades en la relación con los aliados.
Fuente: Netfan Servicios