Martes
3 de Noviembre de 2026
INTERNACIONAL
03/11/2026
Fuente: Netfan Servicios
Un equipo internacional identificó los huesos de Aratasaurus museunacionali, un ejemplar hallado en el noroeste brasileño. El estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, plantea nuevos interrogantes sobre la persistencia de biomoléculas a través del tiempo geológico
Un equipo internacional encontró restos microscópicos de sangre preservados dentro de los huesos de un dinosaurio que vivió hace 115 millones de años en el noroeste de Brasil.
Los científicos identificaron glóbulos rojos ?las células que llevan oxígeno por el cuerpo? y rastros de hemo, una sustancia presente en la hemoglobina de la sangre. El hallazgo modifica los límites conocidos sobre la conservación de materia orgánica en fósiles.
La investigación se centró en Aratasaurus museunacionali, un dinosaurio terópodo cuyos huesos de las extremidades conservaron, según el estudio, células sanguíneas y componentes moleculares durante un período geológico. El trabajo fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences y reunió a especialistas de Australia, Japón, Brasil y Estados Unidos.
El resultado incluye dos hallazgos en el mismo material: células que corresponden a glóbulos rojos y biomoléculas asociadas con esas estructuras. En los huesos también se detectaron aminoácidos de colágeno. Para los autores, la combinación permite examinar la preservación fósil desde una escala molecular y plantea preguntas sobre cuánto tiempo pueden persistir ciertos compuestos en restos de animales extinguidos.
Los canales vasculares de los huesos contenían numerosos glóbulos rojos fosilizados. Estudios previos habían descrito en fósiles estructuras que podían corresponder a este tipo de células, pero esta investigación aportó un análisis químico de las moléculas derivadas de la hemoglobina presentes en su interior.
Las muestras contenían hemo conservado, el componente de la hemoglobina encargado del transporte de oxígeno. Esa detección respaldó la identificación de restos de sangre mineralizada en el espécimen brasileño y distinguió el estudio de las observaciones anteriores basadas en la forma de posibles células sanguíneas.
La autora principal es Kliti Grice, directora fundadora del Centro de Geoquímica Orgánica e Isótopos de Australia Occidental de la Universidad Curtin, becaria laureada del Consejo Australiano de Investigación y profesora distinguida John Curtin. "Detectar moléculas intactas derivadas del hemo en glóbulos rojos de 115 millones de años es asombroso: se trata realmente de un descubrimiento histórico", afirmó Grice.
La investigadora sostuvo que el alcance del hallazgo va más allá del registro de sangre antigua. "No solo amplía el registro fósil conocido de la sangre, sino que también ofrece una ventana molecular directa a la fisiología de animales extintos hace mucho tiempo, lo que nos permite comprenderlos mejor a ellos y al mundo en el que vivieron", dijo.
La explicación propuesta por el equipo se apoya en la mineralización de las células. Los glóbulos rojos quedaron asociados con hausmannita, un mineral que habría estabilizado tanto las estructuras celulares como sus componentes biomoleculares a lo largo del tiempo. Entre esos componentes se encontraban los aminoácidos del colágeno detectados en los huesos.
En ese sentido, la hausmannita funcionó como una cápsula del tiempo natural: conservó señales de la química original del organismo pese a los 115 millones de años transcurridos. El estudio aborda así la longevidad molecular en épocas remotas y las condiciones que permiten que materiales orgánicos de un fósil dejen huellas identificables.
El grupo incluyó investigadores de la Facultad de Ciencias de la Tierra y Planetarias de Curtin, la Agencia Japonesa para la Ciencia y la Tecnología Marina-Terrestre, el Museo Nacional de Brasil, la Universidad Regional de Cariri y la Universidad Johns Hopkins. La cooperación abarcó instituciones, continentes y disciplinas científicas.
Según la interpretación de los autores, la preservación se relaciona con lo ocurrido poco después de la muerte del animal. El dinosaurio habría quedado enterrado rápidamente en un entorno con bajo contenido de oxígeno y con abundancia de microbios. Esas circunstancias, estima el equipo, favorecieron la conservación de las células, el hemo y otros componentes presentes en el fósil.
"Estos hallazgos ponen en entredicho las suposiciones arraigadas de que ciertas biomoléculas, como la hemoglobina, no pueden sobrevivir a tiempos remotos", señaló Grice. La presencia de moléculas derivadas del hemo en las células ofrece un punto de partida para revisar esas hipótesis sobre la degradación de biomoléculas a través de escalas geológicas.
La investigadora añadió que el análisis molecular puede servir para estudiar la evolución de la sangre, el metabolismo y los niveles de actividad en animales antiguos. De este modo, los huesos de Aratasaurus museunacionali aportan información sobre la fisiología de una especie extinta, además de su anatomía y de las condiciones de su enterramiento.
El director de la Escuela de Ciencias de la Tierra y Planetarias, Martin Van Kranendonk, dijo que el trabajo redefine la forma de entender la conservación de estructuras moleculares en períodos prolongados o bajo condiciones hostiles. Esa posibilidad, indicó, puede tener consecuencias para la astrobiología y para la búsqueda de señales de vida antigua fuera de la Tierra.
"Este estudio ejemplifica cómo los esfuerzos coordinados entre instituciones, continentes y disciplinas científicas pueden revelar información extraordinaria sobre la vida antigua", afirmó Van Kranendonk. La investigación publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences sitúa la sangre mineralizada, los aminoácidos de colágeno y el hemo de este terópodo brasileño entre los materiales que pueden orientar futuros estudios sobre la preservación molecular y la vida antigua en el cosmos.
Fuente: Netfan Servicios