Miércoles 4 de Noviembre de 2026

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04/11/2026

"No se llama Leonardo, es Lionel": fragmento exclusivo de la biografía "Messi leyenda", de Luciano Wernicke

"No se llama Leonardo, es Lionel": fragmento exclusivo de la biografía "Messi leyenda", de Luciano Wernicke

Fuente: Netfan Servicios

El libro reconstruye el camino del crack rosarino desde sus inicios en Newell's hasta la consagración mundial con la selección. En esta nota, el extracto de un "comienzo agridulce"

Messi leyenda reconstruye el recorrido de Lionel Messi desde sus primeros años en Rosario hasta su consagración como una de las figuras centrales del fútbol mundial. El libro, publicado por Aguilar y escrito por Luciano Wernicke, aborda los inicios del delantero en Newell's, su formación en Barcelona y los principales momentos de una carrera marcada por títulos, récords y actuaciones decisivas.

La biografía también repasa las etapas de Messi en París y Miami, además de su vínculo con la selección argentina. El relato incluye sus dificultades iniciales, sus goles y logros colectivos, con especial atención a la conquista de la Copa América, la Copa del Mundo de Qatar 2022 y la tercera estrella del seleccionado.

Wernicke, periodista, escritor y profesor de Historia del Deporte en el Instituto Universitario River Plate, es autor de 28 libros dedicados al fútbol. La edición de Messi leyenda cuenta con 192 páginas e incorpora información actualizada sobre el Mundial 2026, con el propósito de reunir los episodios que llevaron al rosarino de sus primeros partidos a la gloria mundial.

A continuación, un fragmento del libro.

En el Mundial Sub—17 jugado en Finlandia en 2003, Argentina perdió la semifinal ante España. De regreso a su hotel, el plantel sudamericano se dirigió al restaurante del hospedaje para cenar. En medio de la comida, el chef del equipo ibérico, que se alojaba en el mismo lugar, se acercó al técnico argentino, Hugo Tocalli: "Si hubieses traído a ese chaval Messi del Barcelona, ¡habrías sido campeón!".

La llegada de Lionel Messi a la selección argentina se concretó en medio de un sinfín de curiosidades. Unos meses después de que el entrenador del equipo Sub-17, Hugo Tocalli, fuera advertido por aquel cocinero español en Finlandia, en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) sonó una alarma: desde Europa, alguien avisó que la Federación Española había tentado al pequeño rosarino para vestirse de rojo. Si bien el deseo de Leo era jugar para Argentina, unirse a la escuadra ibérica sonaba tentador, ya que allí se entrenaban varios de sus amigos del FC Barcelona. Para evitar la pérdida del crack del que todo el mundo hablaba, pero casi nadie conocía en Argentina, Tocalli le pidió a un empleado del complejo de entrenamiento de la AFA, Omar Souto, que le consiguiera el teléfono de "Leonardo" Messi, el nombre que normalmente utilizan en Argentina quienes son apodados Leo.

Souto se comunicó con Newell's y con River, pero en estos dos clubes nadie tenía vínculos con el joven jugador. "Me fui a un locutorio de Monte Grande. Pedí una guía telefónica de Rosario, porque sólo sabíamos que era rosarino. Arranqué la página donde estaban los números de los Messi, hice una llamada cualquiera a mi casa para justificar que había entrado y volví al predio a rastrearlo", relató Souto en un documental producido por el canal de televisión América.

El primer familiar al que logró contactar el empleado fue la abuela paterna del crack. La mujer le pasó el número de teléfono de uno de sus hijos, y este, a su vez, el de su hermano Jorge Messi en España. Souto se presentó como empleado del Departamento de Selecciones de la AFA, y preguntó por "Leonardo Messi".

—¡Al fin! ¡Mi hijo quiere jugar para la Selección argentina! —celebró Jorge, antes de aclarar—: No se llama Leonardo, sino Lionel.

Pero Souto entendió mal y las confusiones nominales no acabaron allí: la solicitud que la AFA envió por fax a las oficinas del FC Barcelona, antes del encuentro ante Paraguay, requería la cesión del jugador… ¡"Leonel Mecci"!

Para el estreno ante Estados Unidos por el Mundial Sub-20 de Holanda, 11 de junio de 2005, el entrenador argentino, Francisco Ferraro, tomó una decisión que, con el paso de los años, se volvería inconcebible: armó el ataque del equipo con tres muchachos que rondaban los veinte años —Pablo Vitti (del club Rosario Central), Gustavo Oberman (de Argentinos Juniors) y el mediocampista ofensivo Emiliano Armenteros (de Banfield). En el banco, el técnico dejó a un chiquilín que todavía no había cumplido los 18: Lionel Messi.

"El médico me informó que Lionel tenía una fatiga muscular y que lo mejor era que jugara sólo el segundo tiempo", se excusó Ferraro al ser consultado por el canal Todo Noticias sobre ese episodio, años más tarde.

Argentina perdió por 1-0, a pesar de que Messi jugó, en efecto, la segunda etapa. Apremiado por la derrota, el entrenador decidió modificar su postura e incluirlo desde el arranque en el siguiente juego. Una versión extraoficial asegura que el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Julio Grondona, amenazó a Ferraro con despedirlo al instante si no ponía a Messi desde el arranque. Cierto o no, fue titular en todos los encuentros restantes con la camiseta 18. La "10" había sido asignada a un juvenil de Vélez, Patricio Pérez, quien no intervino un solo segundo en el certamen.

Leo condujo al equipo a ganar todos los partidos siguientes de manera irrefutable: 2-0 a Egipto (Messi marcó uno de los tantos), 1-0 a Alemania, 2-1 a Colombia en octavo de final (el "18" anotó otro), 3-1 a España en cuartos (el rosarino consiguió el tercero, que hizo sufrir al cocinero de la escuadra roja), 2-1 a Brasil en la semi (metió el primero) y 2-1 a Nigeria, en la final disputada en el estadio Galgenwaard de la ciudad de Utrecht, en la que el fantástico crack consiguió un doblete desde el punto del penal.

Messi no sólo recibió la medalla dorada de campeón: obtuvo el Balón de Oro al mejor jugador y el Botín de Oro al goleador, con seis gritos. Nada mal para un simple suplente...

El estadio Ferenc Puskás de Budapest fue testigo de un estreno insólito. El 17 de agosto de 2005, a los 63 minutos de un amistoso entre Hungría y Argentina, Lionel Messi debutó en la selección mayor. "Me conformo con jugar un segundo", había asegurado el pibe del FC Barcelona el día anterior. Su deseo se cumplió. Jugó un segundo, pero no muchos más. Su presentación se extendió solamente por un minuto y medio. Leo ingresó a la cancha con el número 18 en la camiseta, en reemplazo de Lisandro López. La primera pelota la recibió de otro Lionel (Scaloni) y se la devolvió de primera. Unos instantes más tarde, La Pulga dominó el balón y superó en velocidad al defensor Vilmos Vanczák. El zaguero lo tomó de la camiseta y Messi, en un acto reflejó para liberarse, lanzó dos manotazos hacia atrás. Uno de los reveses rozó el cuello de Vanczák, quien cayó como si lo hubiera alcanzado una descarga de metralla. El árbitro alemán Markus Merk compró la actuación del y le mostró la tarjeta roja directa al principiante.

"No fue el debut que soñé", reconoció el rosarino apenas abandonó el vestuario, con el rostro hinchado por las lágrimas derramadas. Luego, en el hotel, el joven, convencido de que lo suyo había sido debut y despedida, le dijo a su compañero de cuarto, Pablo Zabaleta:

—No me van a llamar más.

Lionel Messi se recuperó a tiempo de una rotura fibrilar en el bíceps de su pierna derecha para integrar la selección argentina en el Mundial de Alemania 2006. En tierra germana, la delegación se hospedó en el hotel Herzogspark de la ciudad de Herzogenaurach, situada a las afueras de Núremberg. Allí se entrenó en el complejo Adi-Dassler-Sportplatz, llamado así en homenaje al fundador de la empresa adidas, compañía patrocinadora de La Pulga y también de la escuadra sudamericana. Argentina empezó el Mundial con una sólida victoria 2-1 sobre Costa de Marfil, en el Volksparkstadion de Hamburgo. El entrenador José Pekerman dejó en el banco a Messi y a Carlos Tevez, en ese momento estrella del club brasileño Corinthians. "Pocas veces la Argentina se dio el lujo de tener disponibles y no utilizar a elementos tan valiosos como Carlos Tevez y Lionel Messi", se quejó el diario La Nación de Buenos Aires.

El 16 de junio, en el estadio de Gelsenkirchen, llegó por fin la oportunidad de Lionel Messi en la Copa del Mundo. En el segundo juego, ante Serbia y Montenegro, Leo reemplazó a Maximiliano Rodríguez a los 75 minutos, momento en el que Argentina se imponía por 3—0. El equipo sudamericano ganó finalmente por 6-0 y La Pulga fue el autor del último tanto. Con 18 años y 357 días, Messi se convirtió en el jugador argentino más joven en debutar (y, lógicamente, marcar) en la Copa del Mundo, y el sexto más novato en convertir de la historia.

El partido de octavos de final del Mundial de Alemania 2006 entre Argentina y México se jugó el 24 de junio, día en el que Lionel Messi cumplió 19 años. Leo no fue titular, pero ingresó a los 84 minutos en reemplazo de Javier Saviola. Ese no fue el único aniversario celebrado esa jornada por el plantel albiceleste: Juan Riquelme, también nacido un 24 de junio, pero de 1978, sopló 28 velitas. Él sí jugó todo el encuentro, que Argentina ganó por 2—1 en el tiempo suplementario, y con Messi en la cancha.

En los cuartos de final de Alemania 2006, la selección argentina enfrenó en el Olympiastadion de Berlín al equipo anfitrión y candidato principal al título, que llegaba con cuatro victorias al hilo. El entrenador Néstor Pekerman armó una alineación sin Lionel Messi, quien quedó en el banco de suplentes. Argentina abrió el marcador a los 49 minutos con un cabezazo de Roberto Ayala a la salida de un córner. En el segundo período, Pekerman agotó los tres cambios sin incluir a Messi, un futbolista ideal para encabezar el contraataque. Alemania igualó diez minutos antes del final, con un tanto de Miroslav Klose. El alargue transcurrió sin nuevos goles. Se impuso en el desempate con disparos desde el punto del penal: el arquero germano Jens Lehmann atajó los remates de Ayala y Esteban Cambiasso. Leo quedó masticando bronca por la eliminación albiceleste desde el banco de suplentes. "Me fastidió la impotencia que sentí por no poder ayudar al equipo", admitió Messi. "Estaba molesto en el tiempo suplementario porque no podía hacer nada para ayudar a mis compañeros", agregó.

Fuente: Netfan Servicios