Funcionarios estadounidenses criticaron este viernes la "cultura de filtraciones" que reina en la Casa Blanca y amenazaron con empezar a utilizar detectores de mentiras para averiguar quiénes son los responsables de las continuas revelaciones de información clasificada a la prensa. 

La noticia llega un día después de que el diario The Washington Post publicara una transcripción de la conversación que el presidente, Donald Trump, mantuvo con su par mexicano, Enrique Peña Nieto, y con el primer ministro australiano, Malcolm Turnbull

"Es más fácil descubrir quién está filtrando de lo que los propios responsables se creen", dijo la asesora presidencial Kellyanne Conway en una entrevista en el programa Fox & Friends.

En ese sentido, señaló: "Podemos o no usar" polígrafos para frenar y desalentar potenciales filtraciones.

Además, Conway observó que la cuestión "debería preocupar a todo el mundo" porque son filtraciones que ponen en riesgo la "seguridad nacional". "Revelar llamadas telefónicas de nuestro presidente y otros jefes de Estado no es nada más que una desgracia nacional", aseveró Conway, citada por la agencia de noticias EFE.

Por su parte, el fiscal general, Jeff Sessions, subrayó que "las filtraciones deben cesar" e informó que desde que Trump asumió la presidencia, en enero, se "triplicaron las investigaciones activas" del Departamento de Justicia.

En ese sentido, reveló que cuatro personas fueron acusadas a raíz de esas investigaciones aunque no divulgó la identidad de esas personas, que enfrentan cargos por revelar ilegalmente información clasificada u ocultar contactos con funcionarios de inteligencia extranjera, informó la agencia de noticias Reuters.

"Esta cultura de filtraciones debe detenerse", aseveró Sessions, quien remarcó que se "están tomando una posición" para combatir "un número asombroso de filtraciones que están socavando la capacidad de nuestro gobierno para proteger este país", explicó el fiscal general.

Desde su llegada a la Casa Blanca, Trump ha manifestado una y otra vez su enojo por el continuo flujo de información clasificada a los medios de comunicación. 

Muchas de esas filtraciones son las que lo vinculan con la presunta injerencia rusa en las elecciones de Estados Unidos para que él gane, una causa que está siendo investigada por el FBI. 

Muchas de esas filtraciones están vinculadas con la causa que lo tiene contra las cuerdas desde su llegada a la Casa Blanca: la presunta injerencia rusa en las elecciones del año pasado para que el neoyorquino obtenga la victoria.