Sábado 12 de Junio de 2021

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5 de junio de 2021

Daniel Fernández, el biólogo repatriado que llegó a convertirse en rector de una universidad pública

El científico propuso construir un modelo universitario capaz de "influir en el territorio y promover su crecimiento", basado en la "investigación multidisciplinaria" y en el "debate plural de ideas", según explica durante un reportaje con Télam.

Daniel es licenciado y doctor en Ciencias Biológicas pasó dos años en Escocia y otros dos en Estados Unidos.Daniel es licenciado y doctor en Ciencias Biológicas pasó dos años en Escocia y otros dos en Estados Unidos.
Daniel Fernández, el científico repatriado que llegó a convertirse en rector de una universidad nacional, propuso construir un modelo universitario capaz de "influir en el territorio y promover su crecimiento", basado en la "investigación multidisciplinaria" y en el "debate plural de ideas", según explica durante un reportaje con Télam.

Fernández asumió el 26 de mayo como nuevo rector de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (Untdf). Lo hizo luego de haber sido uno de los 1300 investigadores repatriados por el Programa Red de Argentinos Investigadores y Científicos en el Exterior (Raíces), implementado durante la gestión del ex presidente Néstor Kirchner.

Obligado a emigrar en el 2000, debido a la crisis económica que azotaba al país y repercutía en el sistema científico, este licenciado y doctor en Ciencias Biológicas pasó dos años en Escocia y otros dos en Estados Unidos, antes de regresar al Centro Austral de Investigaciones Científicas (Cadic) dependiente del Conicet, donde se convirtió en investigador principal.

Especializado en la biología marina, los recursos naturales renovables, la producción animal y la pesca, Fernández montó un laboratorio de biología molecular en el Cadic y centró su trabajo en el estudio de la ecología y fisiología de los peces subantárticos y antárticos, desde una perspectiva evolutiva.

En forma paralela, comenzó a gestar una carrera universitaria, que pegó un salto desde la docencia a la conducción institucional a fines del 2015, cuando fue elegido director del Instituto de Ciencias Polares y Ambientales (ICPA), en Ushuaia equivalente a una facultad.

Además de su condición de repatriado, el nuevo rol de Fernández plantea el desafío de profundizar el desarrollo de la ciencia en Tierra del Fuego y de armonizarla con la organización institucional y con la influencia de la Untdf en el desarrollo de la provincia.

Especializado en la biología marina, los recursos naturales renovables, la producción animal y la pesca.Especializado en la biología marina, los recursos naturales renovables, la producción animal y la pesca.

A continuación, los tramos centrales de la entrevista que le realizó esta agencia:

-Télam: ¿Estudió su carrera en Buenos Aires?

-Daniel Fernández: Nací y viví mis primeros años en el barrio de Pompeya, en Capital Federal. De ahí me iba todos los días a estudiar a Ciudad Universitaria en colectivo. Era como una hora de viaje. Soy la primera generación de universitarios en mi familia. Mis padres terminaron la secundaria y mi hermana mayor terminó el secundario y estudió magisterio. Mi primer salto fue entrar al Colegio Nacional Buenos Aires. Me preparé para eso y entré. Ese fue un gran cambio. Pasar de una escuela de barrio a un establecimiento con mucha exigencia y nivel.

-T: ¿Se recibió en la Universidad de Buenos Aires?

-DF: Si, me recibí de licenciado en Biología en diciembre del 1992, y ya tenía una beca que me permitía ir unos meses a otro lugar del mundo a trabajar. Era un intercambio de profesionales recién graduados. Así me fui a Holanda, durante cinco meses. Ese fue mi primer viaje en avión.

-T: ¿Cómo surge su relación con Tierra del Fuego?

-DF: Un tiempo después del regreso de ese viaje encontré el concurso para cubrir un puesto de biólogo en Ushuaia y me presenté. Quedé primero en una orden de mérito y me entrevistaron. Así fue como llegué a Tierra del Fuego, en 1994. Dependía de un investigador, Jorge Calvo, que tenía un proyecto de la universidad europea y necesitaba contratar a un biólogo. Después sí apliqué a una beca del Conicet para hacer el doctorado.

-T: En plena crisis económica…

-DF: Claro, la crisis de finales de los 90´fue terrible para la ciencia. Me acuerdo que nos juntábamos para decidir si veníamos tres veces por semana. No había plata para pagar los servicios del edificio y casi para nada. La entrada a la carrera de investigador estuvo cerrada por muchos años. Es decir que uno se doctoraba y no podía ejercer. Casi la única opción era probar suerte un tiempo fuera del país.

-T: ¿Y qué hizo entonces?

-DF: Me fui a Saint Andrews, en Escocia, un lugar con una universidad del 1400. Ahí me quedé desde el 2000 al 2002. Ya estaba casado, y tenía una hija de un año. Vimos la crisis argentina del 2001 por televisión y supimos que todavía no podíamos volver. Contacté a distintos lugares en Estados Unidos y me aceptaron en la universidad de Western, en Connecticut, para una investigación sobre peces. Ahí también nació mi segundo hijo.

-T: ¿Pensaba en volver al país?

-DF: En el 2003 me llamaron del Conicet para recordarme que tenía que volver, porque las becas posdoctorales tenían ese requisito. Yo les contesté que con todo gusto, pero que necesitaba un trabajo. Todavía no existía el programa Raíces, pero me parece que se formó a partir de ese intercambio con numerosos científicos. Así me anoté en una beca de reinserción que incluía el pago de los pasajes de vuelta al país y gastos de mudanza hasta que se resolviera el reingreso al Conicet.

-T: ¿Dónde volvió a trabajar?

-DF: Pedí regresar a Ushuaia, el lugar que me gustaba. Siempre tuve la ilusión de volver. No tenía el interés ni el sueño de quedarme en otro lado. Creo que fui de los primeros. Seguro que el primero de Tierra del Fuego.

-T: ¿Cómo comienza su vínculo con la universidad?

-DF: En 1998 entré como ayudante ad honorem de lo que antes era la sede Ushuaia de la Universidad Nacional San Juan Bosco. Después fui ayudante de primera, me fui a Escocia, volví y concursé para ser profesor. Al poco tiempo empezó el proceso de creación de la Universidad de Tierra del Fuego y participé como una especie de asesor del rector normalizador. Con la organización institucional fui elegido director del Instituto de Ciencias Polares y Ambientales (ICPA) en diciembre del 2015 y dos años después comenzamos a trabajar con la agrupación "Hacer Plural", a partir de la cual terminé postulándome para rector.

Fernández asumió el 26 de mayo como nuevo rector de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego.Fernández asumió el 26 de mayo como nuevo rector de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego.

El valor de la multidisciplina científica para promover la causa Malvinas
"Una disciplina no resuelve ningún problema por sí misma", reflexiona Daniel Fernández, el flamante rector de la Universidad de Tierra del Fuego, para dar cuenta del porqué pretende impulsar proyectos multidisciplinarios de carácter científico con marco de una "investigación real de los problemas" de la provincia patagónica.

-Télam: ¿Qué proyecto de universidad le gustaría poder concretar?

-Daniel Fernández: Me imagino una universidad que sea capaz de influir en el territorio y que promueva su crecimiento en varios aspectos. Uno, y fundamental, en la investigación real de los problemas de la provincia. Para eso hay que tener experiencia y saber que una disciplina no resuelve ningún problema por sí misma. Yo soy biólogo y sé que solo no podría resolver el problema de la pesca, por ejemplo. Son cuestiones complejas para abordar de manera multidisciplinaria.

-T: ¿Cómo piensa vincularse con otros estamentos de la Nación y la provincia?

-DF: La interacción con otras instituciones también es un factor clave. Yo no soy un político, pero la reconozco como herramienta para cambiar la realidad. Pretendo una universidad política, con un proyecto político. No que las ideas o pertenencias partidarias nos lleven hacer una cosa u otra, sino que nuestro proyecto de universidad pueda interactuar con esos proyectos partidarios, sean cuales sean. Obviamente a mí no me da lo mismo que sea presidente Alberto Fernández, Cristina Fernández o Mauricio Macri. Yo he militado el kirchnerismo. Pero la universidad debe ser un lugar de ideas diversas, de debate y discusiones. La universidad es un lugar para eso, no para hacer política partidaria.

-T: ¿Qué aportes puede realizar la universidad fueguina en temas como la cuestión Malvinas o la soberanía sobre la Antártida?

-DF: Hay un proyecto en el que trabajamos en conjunto el Ministerio de Ciencia y Tecnología; la Cancillería; el Conicet, a través del Cadic de Ushuaia; el Instituto Antártico Argentino y la universidad. La idea es crear un centro interinstitucional para trabajar los temas de soberanía en el Atlántico Sur y Antártida. Hace un año que la iniciativa está tomando forma. Sería una manera de tratar temas vinculados a las Islas Malvinas, a los recursos pesqueros, es decir, a todos los temas de la región que puedan tener un interés estratégico.

-T: ¿Se imaginaba estando fuera del país que podría llegar a un cargo como este?

-DF: La verdad es que nunca pensé que iba a ser director de un instituto universitario y menos aún rector de la universidad. Las cosas a veces suceden. Yo salí de una escuela de Pompeya, con padres no universitarios pero que me apoyaron mucho. Y acá estoy, con grandes desafíos y responsabilidades nuevas, aunque también con un gran entusiasmo, y con ganas de construir una universidad plural.




El interés por la ciencia hizo crecer un 134% el alumnado en la universidad fueguina

La Universidad Nacional de Tierra del Fuego (Untdf) fue creada a través de la Ley 26.559 en el 2009, atravesó un período de normalización hasta el 2015, año en que eligió por primera vez a sus autoridades, y desde entonces logró un crecimiento del 134 por ciento de su matrícula de estudiantes, según consigna un informe oficial publicado en el sitio web de la entidad.

De acuerdo a ese relevamiento, la Casa de Estudios fueguina pasó de tener 1580 alumnos en el 2015, a 3691 en el 2019.

En lugar de organizarse por facultades, la universidad está dividida en cuatro institutos: Instituto de Ciencias Polares, Ambiente y Recursos Naturales (ICPA), Instituto de Cultura Sociedad y Estado (ICSE), Instituto de Desarrollo Económico e Innovación (IDEI) e Instituto de Educación y Conocimiento (IEC).

En la Untdf pueden cursarse 14 carreras de grado (12 licenciaturas, contador público e ingeniería industrial) y tres de posgrado.

Entre la oferta educativa figura una licenciatura en ciencias ambientales, otra en turismo y una en gestión educativa.

La mayoría de los estudiantes cursan carreras del IDEI (65 por ciento) seguido por el ICSE (un 21 por ciento) el ICPA y el IDEI con un 7 por ciento cada uno.

En el período 2015 a 2019 también creció la cantidad de docentes, de 312 a 417 (un 34 por ciento) mientras que el personal no docente pasó de 136 a 239 (un 76 por ciento más).

La Untdf también posee una Secretaría de Ciencia y Tecnología que planifica y ejecuta las políticas vinculadas a la investigación.

Desde esta área se cumple el objetivo institucional de acompañar el "desarrollo social del territorio, en la búsqueda de soluciones a las problemáticas que emergen de la sociedad", indica el informe oficial.

Desde esa idea, una Dirección de Investigación se encarga de acreditar los distintos proyectos de investigación, en una tarea que contempla desde la formulación hasta el seguimiento de las iniciativas de los docentes investigadores.

También funciona una Secretaría de Extensión de la que dependen la Casa de las Artes, una Dirección de Producción Audiovisual, un Programa de Producción Editorial y una Escuela de Idiomas.

La ley de creación de la universidad fueguina, impulsada por el ex senador José Carlos Martínez, menciona que la entidad fue creada a partir de la transformación de la sede Ushuaia de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

El primer rector normalizador de la institución fue Roberto Domecq, mientras que Juan José Castelucci asumió el primer mandato electo por la comunidad educativa y el científico repatriado Daniel Fernández acaba de sucederlo en el cargo.

El vínculo entre la Isla y la Antártida, un cometido de la ciencia fueguina

La elección del científico repatriado Daniel Fernández como nuevo rector de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (Untdf) abre nuevas posibilidades para el desarrollo de la ciencia en la provincia y para su interrelación con instituciones presentes en el territorio fueguino, coincidieron en señalar especialistas consultados por Télam.

Fernández forjó su carrera como investigador en el Centro Austral de Investigaciones Científicas (Cadic), con sede en la ciudad de Ushuaia y dependiente del Conicet (

https://cadic.conicet.gov.ar/

).

Allí comanda todavía hoy un grupo de investigadores especializados en el estudio de los peces antárticos y subantárticos, y dirige un laboratorio de biología molecular.

"Creemos que el nuevo rol de Daniel (Fernández) puede abrir nuevas posibilidades para que se pueda lograr una mayor integración entre la universidad y nuestra institución, cuyo equipo de investigación ya participa activamente en la enseñanza universitaria", sostiene Gustavo Ferreyra, director del Cadic.

"La conjunción de ambos enfoques entiendo que va a ser un factor clave para el éxito en el desarrollo de su gestión. La docencia y el ejercicio de una profesión ejercitadas equilibradamente encarnan la combinación ideal para una actividad universitaria creativa y con un respaldo sólido de conocimientos", destaca Ferreyra.

Según el director del Cadic, los docentes de la universidad "no necesariamente son investigadores en ciencias básicas, sino que provienen de una multitud de disciplinas y áreas profesionales, lo cual enriquece aún más el aporte brindado a la comunidad".

El Cadic es el centro multidisciplinario de investigación más austral del mundo, a excepción de las bases antárticas.

Fue creado en 1969 y en la actualidad concentra cuatro grandes áreas de estudio: ciencias biológicas, ciencias agrarias, ciencias de la tierra, el agua y la atmósfera y ciencias sociales, aunque muchas de las disciplinas que integran esos grandes temas estudian temas transversales como: el cambio climático, la conectividad entre los ecosistemas marinos y terrestres, las conexiones entre la Región Subantártica y Antártida y la dimensión humana de los problemas ambientales.

Las capacidades científico tecnológicas de las que dispone el centro permiten desarrollar diversos procedimientos, como la medición del tamaño de grano de las partículas y sedimentos, la toma de medidas topográficas detalladas con vehículos aéreos no tripulados y otros métodos de relevamiento geofísico, el análisis de plantas, suelo y agua y el diseño de procedimientos y recomendaciones para el uso y la conservación de recursos biológicos, históricos y culturales, entre otros.

En la actualidad el personal del Cadic incluye cerca de 60 investigadores, 60 becarios doctorales y postdoctorales y 55 profesionales, técnicos y administrativos.

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