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17 de septiembre de 2021

Rubén López: "A 15 años, la causa de mi viejo tiene 50 cuerpos y ninguna pista firme"

"Esta segunda desaparición les salió bárbaro, es perfecta, nadie sabe nada, nadie habla", expresó a Télam uno de los hijos de Jorge Julio López, el albañil sobreviviente de la dictadura que desapareció en 2006. Contó que aún tiene esperanzas de "que alguien hable" y le diga "qué pasó".

A 15 años de la desaparición de Jorge Julio López
Rubén López, uno de los hijos de Jorge Julio López, el albañil sobreviviente de la dictadura que desapareció en 2006 durante el juicio en el que testificó contra el exrepresor Miguel Etchecolatz, aseguró que la de su padre fue una "desaparición perfecta", debido a que, a 15 años de ese hecho, la causa "tiene 50 cuerpos, 48 anexos y ninguna pista firme".

"Esta segunda desaparición les salió bárbaro, es perfecta, nadie sabe nada, nadie habla", expresó a Télam Rubén López, quien contó que aún tiene esperanzas de "que alguien hable" y le diga "qué pasó" con su "viejo".

Recientemente, el testimonio del 2006 de Julio López contra Etchecolatz fue escuchado e incorporado a otro proceso, el denominado Juicio Garachico, algo que para su hijo resultó "paradójico" porque coincide con el hecho de que "se cumplen los 15 años de esa segunda desaparición".

Rubén López, hijo de Jorge Julio: "Alguien engañó a mi viejo para que saliera de la casa. La ropa que se iba a poner para el juicio quedó en la casa" Foto: Eva Cabrera.Rubén López, hijo de Jorge Julio: "Alguien engañó a mi viejo para que saliera de la casa. La ropa que se iba a poner para el juicio quedó en la casa" Foto: Eva Cabrera.
"Fue muy fuerte ver su testimonio, verlo a él de frente, ese día fuimos con mi hermano y mi primo, estábamos sentados atrás y sólo veíamos su nuca", detalló uno de los hijos del testigo desaparecido.

Admitió que "fue raro verlo cuando se emociona y el presidente del tribunal, Carlos Rozanski, le pregunta ´está bien López?´ y él le contesta que sí, que está bien y agrega "dígale a los chicos que estoy bien´, por nosotros que estábamos ahí. Se preocupaba por nosotros mientras revivía todo lo que vivió".

"Pensábamos que las desapariciones ya no pasaban, pero pasó"

Rubén López

"El estaba muy ansioso por ir a declarar. Mi vieja no quería saber nada, es como que intuía que algo iba a pasar. Y tenía razón", expresó López, en alusión a la segunda desaparición del albañil y militante peronista.

Remarcó que el testimonio que brindó su padre en la audiencia del 28 de junio de 2006, en el juicio que se le siguió a Etchecolatz, fue clave para condenar al expolicía por genocidio: López pudo identificar al exrepresor como quien participó del operativo en el que fue secuestrado a fines de octubre de 1976 y como uno de los que le aplicaba tortura a él y a otros detenidos en el centro clandestino Arana.

"El tenía un profundo compromiso con aquellos que no habían podido sobrevivir, con las familias de los que vio asesinar, por eso tenía muchas ganas de declarar", contó el hijo de López.

"El estaba muy ansioso por ir a declarar. Mi vieja no quería saber nada, es como que intuía que algo iba a pasar. Y tenía razón"

Rubén López

Uno de los crímenes que presenció López durante su cautiverio fue el de Patricia Dell Orto. Y aquel 28 de junio no pudo evitar emocionarse hasta las lágrimas recordando el pedido de la mujer: que si era liberado fuera a ver a sus padres y le diera a su hija Mariana el beso que ella ya no podría darle.

"La sacan a Patricia. Patricia gritaba 'No me maten, no me maten. Llévenme a una cárcel, pero no me maten. Quiero criar a mi nenita, a mi hija'", recordó el albañil en el 2006.

Alejo Ramos Padilla, quien en 2006 fue querellante por los organismos de derechos humanos, sostuvo que "no hubo manera de frenar la necesidad de justicia, de avanzar y profundizar los juicios de lesa humanidad Alejo Ramos Padilla, quien en 2006 fue querellante por los organismos de derechos humanos, sostuvo que "no hubo manera de frenar la necesidad de justicia, de avanzar y profundizar los juicios de lesa humanidad
Con total seguridad, el albañil dijo entonces al Tribunal: "Si un día encuentran el cadáver o la cabeza, tiene el tiro metido de acá (señalándose el centro de la frente), y sale por acá (la nuca). Después sacaron al marido, Ambrosio De Marco. Él no se levantaba, entonces lo agarraron entre dos o tres y lo sacaron a la rastra y otro tiro".

"Fue muy fuerte ver su testimonio, verlo a él de frente, ese día fuimos con mi hermano y mi primo, estábamos sentados atrás y sólo veíamos su nuca"

Rubén López

Rubén López relató que, tras la desaparición de su padre, recibió la visita de Mariana, la hija de Patricia y Ambrosio, y recordó emocionado: "El abrazo que no le había dado mi viejo se lo pude dar yo".

El 18 de septiembre de 2006 fue el día en el que debían leerse los alegatos del juicio a Etchecolatz -que se seguía en el Salón Dorado del Palacio Municipal de La Plata- y estaba previsto que el albañil estuviera presente. Pero nunca llegó.

"Ya la noche anterior había dejado la ropa lista que iba a ponerse, había acordado quién lo iba a pasar a buscar, pero cuando mi primo llegó a la casa ya no estaba. Al igual que mi hermano creyó que se había ido antes, solo, así que se fueron a la municipalidad pensando que lo encontrarían ahí, pero no estaba. Nunca supimos qué pasó", dijo con pesar.

"El tenía un profundo compromiso con aquellos que no habían podido sobrevivir, con las familias de los que vio asesinar, por eso tenía muchas ganas de declarar" recuerda Rubén, hijo de Jorge Julio. Foto: Eva Cabrera. "El tenía un profundo compromiso con aquellos que no habían podido sobrevivir, con las familias de los que vio asesinar, por eso tenía muchas ganas de declarar" recuerda Rubén, hijo de Jorge Julio. Foto: Eva Cabrera.
Recordó que "cinco personas dijeron haberlo visto caminando a dos cuadras de casa, por la 137, entre 65 y 66 de Los Hornos, entre las 9.15 y las 10.30, lo que es raro porque a esa hora ya debía ir para el municipio y cuando mi hermano se levanta, a las 7.30, mi viejo ya no estaba".

"No sabemos qué paso. Alguien engañó a mi viejo para que saliera de la casa. La ropa que se iba a poner para el juicio quedó en la casa, salió con un jogging de entrecasa, un pulovercito verde", recordó.

En aquel momento, para la familia era "impensado" que López hubiera sido secuestrado por segunda vez. Incluso, según reconoció el hijo, una de las hipótesis que analizaron fue que López hubiera sufrido algún colapso mental.

El entonces presidente del Tribunal Oral Federal 1 de La Plata que condenó a Etchecolatz, Carlos Rozanski, es uno de los testimonios clave en el caso.El entonces presidente del Tribunal Oral Federal 1 de La Plata que condenó a Etchecolatz, Carlos Rozanski, es uno de los testimonios clave en el caso.
"Pensábamos que esas cosas, las desapariciones, ya no pasaban, pero pasó y esta segunda desaparición les salió bien, nadie sabe nada", insistió el Rubén López y cuestionó la falta de avances en la causa que ya lleva "50 cuerpos, 48 anexos y ni una foja con una pista firme".

"Cada vez que se acerca el aniversario de la desaparición nos informan de millones de entrecruzamientos de llamadas telefónicas, pero después de 15 años eso es casi medio al cuete (sic). Además los teléfonos en esa época no tenían identificado el propietario, así que es imposible", lamentó.

El expediente quedó a cargo del juez federal número 3 de La Plata, Ernesto Krepak, ya que el juez federal Alejo Ramos Padilla debió excusarse por haber sido parte de la querella en aquel juicio a Miguel Etchecolatz.

Emilce Moler, sobreviviente de la noche de los Lápices, también declaró en el jucio. Emilce Moler, sobreviviente de la noche de los Lápices, también declaró en el jucio.
"Este viernes empiezan las actividades en el Centro Cultural Kirchner con la muestra ´Reliquias´ de Jorge Caterbetti, que dejará ver la ropa que había preparado mi viejo para llevar a la audiencia por los alegatos y una réplica de la silla en la que se sentó a declarar el 28 de junio de 2006", detalló.

Este sábado, además, en uno de los centros clandestinos donde estuvo cautivo López durante la última dictadura militar, la comisaría 5 de La Plata, se colocará el retrato que le hizo la fotógrafa Helen Zout en el espacio de memoria existente en esa dependencia.

Por la tarde, también, se pondrá una placa en la imagen de López instalada en las calles 8 y 51, sede de los tribunales federales; y en una actividad convocada por Hijos de la ciudad de Berisso se inaugurará un mural de 18 metros de largo en la calle Montevideo y 8, donde estará la imagen del albañil junto a otros desaparecidos de la última dictadura.

Proyectarán el testimonio sobre la fachada de la Comisión por la Memoria

La voz y la imagen de Jorge Julio López tomadas en el momento en el que declaró en 2006 en el juicio contra el represor Miguel Etchecolatz, proyectada en la fachada de la sede de la Comisión Provincial por la Memoria, en La Plata, abrirá este viernes una serie de actos en memoria del albañil, al cumplirse 15 años de su segunda y última desaparición, luego de que culpara por crímenes de lesa humanidad al expolicía bonaerense.

Así lo informó la Comisión provincial por la Memoria, que indicó que el video -con el testimonio "completo" de López del 2006- será proyectado hoy, un día antes del 15 aniversario, que se cumple este sábado. 

"Les invitamos a acercarse a la casa de la CPM para volver a revivir aquella histórica declaración", convocó la CPM en su cuenta oficial de Facebook.

El testimonio -que será escuchado a partir de las 20- es el que brindó López en la audiencia del 28 de junio de 2006, durante el juicio contra el exdirector de Investigaciones de la policía bonaerense, Miguel Etchecolatz, que se realizó en el Salón Dorado de la municipalidad de La Plata.

Ese día, López relató su secuestro de fines de octubre de 1976, cuando una patota, comandada por Etchecolatz lo sacó de su casa e inició un derrotero por cuatro centros clandestinos de detención, donde fue torturado y fue también testigo de otras torturas y asesinatos de compañeros de cautiverio.

Con detalle y precisión, el albañil y militante peronista aportó nombres de sus compañeros de cautiverio, identificó a los represores que torturaban y describió los lugares donde había estado detenido ilegalmente, lo que permitió reconstruir el circuito represivo de centros clandestinos que funcionó en aquella época.

El 18 de septiembre de 2006 debían leerse los alegatos del juicio a Etchecolatz y estaba previsto que el albañil estuviera presente en la audiencia, pero nunca llegó y hasta el momento sigue desaparecido.

Este sábado , en uno de los centros clandestinos donde estuvo cautivo López durante la dictadura militar, la comisaría 5ta de La Plata, se colocará el retrato que le hizo la fotógrafa Helen Zout en el espacio de memoria existente en esa dependencia.

Por la tarde, además, se pondrá una placa en la imagen de López instalada en las calles 8 y 51, sede de los tribunales federales; y en una actividad convocada por Hijos de la ciudad de Berisso se inaugurará un mural de 18 metros de largo en la calle Montevideo y 8, donde estará la imagen del albañil junto a la de otros desaparecidos de la última dictadura.

A 15 años del juicio que condenó por genocidio a Etchecolatz, arman archivo colectivo de memorias

Sobrevivientes de la última dictadura militar, fiscales y abogados que participaron del juicio que se siguió al exrepresor Miguel Etchecolatz en el 2006 dejaron su testimonio en el archivo colectivo de memorias que elabora la Comisión Provincial por la Memoria y la Universidad Nacional de La Plata, al cumplirse 15 años de la condena a prisión perpetua que recibió el exjefe policial por haber cometido delitos de lesa humanidad, en un proceso oral y público que por primera vez encuadró esos crímenes en un "genocidio".

El archivo colectivo de memorias es una iniciativa de la Prosecretaría de Derechos Humanos de la Universidad Nacional platense, en el marco del Programa de Apoyo a Juicios, y de la Comisión Provincial por la Memoria.

La idea es reconstruir la memoria colectiva a través de relatos en primera persona vinculados con la experiencia del juicio y del material público o privado, gráfico, audiovisual, institucional y periodístico sobre aquellas jornadas.

"Iniciado el 20 de junio y finalizado el 19 de septiembre de 2006 fue el primer juicio oral realizado en el país luego de las declaraciones de inconstitucionalidad y nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final", explicó la CPM en un comunicado.

Destacó además que el juicio a Etchecolatz "tiene el valor de haber inscripto por primera vez en el discurso de la Justicia la caracterización de la dictadura como un genocidio".

"Signado por la segunda desaparición del querellante y testigo Jorge Julio López el día en que sus abogadas y abogados debían pronunciar su alegato, el juicio contra Etchecolatz tiene el valor de haber abierto las puertas de una verdadera ´catarata de justicia´ que se ha transformado en característica distintiva de nuestro país a nivel internacional", argumentó la CPM en el texto.

En el canal de Youtube de la

Prosecretaría de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de La Plata

y en el portal de la

Comisión provincial por la Memoria

(en su cuenta de Facebook) pueden verse los registros audiovisuales de sobrevivientes de la última dictadura, familiares de víctimas, abogados querellantes, fiscales y periodistas que relataron sus sensaciones durante un proceso considerado paradigmático en la historia de los juicios de lesa humanidad.

El entonces presidente del Tribunal Oral Federal 1 de La Plata que condenó a Etchecolatz, Carlos Rozanski, es uno de los testimonios recopilados en este archivo.

Rozanski recordó: "Luego de leer el veredicto, se me acercó una señora mayor, Edna, con su pañuelo blanco en la cabeza, y me habló al oído y con su mano en el pecho me dijo ´doctor yo tuve 30 años una opresión en el pecho, hoy se me fue´".

"Eso que me transmitía con su mano en el pecho es el efecto de reparación simbólica profunda que puede tener una sentencia cuando una persona la considera justa", opinó el exjuez.

El juez federal Alejo Ramos Padilla, quien en 2006 fue querellante por los organismos de derechos humanos, sostuvo que "no hubo manera de frenar la necesidad de justicia, de avanzar y profundizar los juicios de lesa humanidad y después de ese juicio vinieron cientos más".

"Fue un juicio muy esperado que no sabíamos si se iba a realizar, fue muy fuerte y trascendente y (en el transcurso) llegó la desafortunada noticia de la desaparición de Jorge Julio López", recordó Emilce Moler, una de las estudiantes sobrevivientes de La Noche de los Lápices.

La abogada Guadalupe Godoy, de Justicia Ya, recordó que en ese proceso "por primera vez se daba esa posibilidad que todos habíamos reclamado en cuanto a que hubiera juicio y castigo" a los represores.

Otro de los testimonios que pueden escucharse en el archivo colectivo es el de Elsa Pavón, amiga de María Isabel Chorobick de Mariani, la Abuela de Plaza de Mayo que buscó incansablemente a su nieta Clara Anahí, apropiada a los 3 meses de vida por fuerzas represivas, tras asesinar a su madre y a otros 4 militantes peronistas en su casa de la ciudad de La Plata.

"Chicha miró a Etchecolatz y le dijo que en lugar de estar rezando dijera, para aliviarse, dónde está su nieta Clara Anahí", recordó la mujer.

María Laura Bretal, exdetenida desaparecida de la última dictadura militar, también aportó su vivencia sobre el juicio a Etchecolatz: "No era fácil hablar teniendo al verdugo presente, amenazando como siempre, con su crucifijo colgando", rememoró.

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