De paseo en el transbordador Nicolás Avellaneda, uno de los ocho que hay en el mundo
Los viernes y sábados de 10 a 16 se puede utilizar la antigua plataforma que cruza hasta 25 pasajeros -gratis- desde La Boca a la isla y fue declarada patrimonio cultural del país. También, hay un recorrido guiado por los mismos vecinos.
Por Eva Marabotto27-01-2023 | 09:39
El paseo forma parte de una prueba piloto que realiza Acumar para dar a concoer el patrimonio cultural y ambiental de la Cuenca. /Foto: Acumar. Hay un pasaje fabril y el ecosistema del Riachuelo, una mole de metal y vecinos ansiosos por contar su historia. El pasado y el presente se unen en un paseo de poco más de una hora que puede realizarse los viernes y sábados a partir de la puesta en funcionamiento del Puente Transbordador Nicolás Avellaneda que conecta el barrio de La Boca con la Isla Maciel.
El cruce es gratuito y permite ver las postales de la zona fabril y la fauna de la zona. Foto: Acumar. El proyecto piloto que lleva adelante la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR) tiene carácter turÃstico y ambiental ya que busca difundir el patrimonio histórico y natural de la Cuenca. Se llama “El puente y sus dos orillas†y es gratuito. Los boletos para cruzar el rÃo se consiguen en las Estaciones de Promoción e Interpretación Ambiental de ambas orillas y desde allà sale el recorrido.
El cruce entre una y otra orilla lleva apenas unos minutos sobre la barquilla que se desplaza operada desde un puesto de control en las alturas del puente. Durante el recorrido pueden verse las postales de los conventillos pintorescos de La Boca, más allá, las fábricas del Dock Sud y hasta habitantes de la fauna nativa.
Solo quedan ocho transbordadores en el mundo. Foto: Acumar. Del otro lado el guÃa es Maximiliano Stugo, del área de Turismo de Avellaneda, secundado por pobladores de la isla. Lo primero que hace es terminar con la imagen de que Maciel sea una isla: “Menos desde el entubamiento del arroyo Maciel. No está separado del continenteâ€, precisa.
A su lado, Horacio Eusebi precisa que en ese territorio que lleva el nombre de Cosme Maciel, un polÃtico santafesino "exiliado" que tenÃa un astillero en la zona, viven 7 mil personas, según el último censo.
“En 1895, eran apenas 160, una de ellas era mi bisabueloâ€, se enorgullece el vecino, que pronto se transforma en anfitrión en la Casa Museo del Carpintero de la Ribera “Acá trabajaba mi papá, Pocho, que era el que reparaba los botes. SabÃa elegir el tipo de madera para cada reparación y la moldeaba con agua caliente y sus herramientas. HacÃa milagros, por eso algunos de los botes tenÃan la leyenda “Gracias, Pocho†en el cartel donde llevaban la matrÃculaâ€.
Los murales de "Pintó la isla". Foto: gentileza Casa Museo del Carpintero de la Ribera. “La idea es que si la prueba piloto funciona y tenemos visitas vamos a armar otros cuatro recorridos: uno de murales y otro en relación con el fútbol ya que en Maciel está la cancha del Club San Telmo, que en 1976 protagonizó una hazaña y le ganó a Boca Juniors por 3 a 1â€, recuerda Soto con orgullo, mientras señala la cantidad de pobladores que usan la camiseta azul y celeste del club apodado “El candomberoâ€.
El regreso a La Boca puede ser en el transbordador o utilizando la plataforma peatonal del nuevo Puente Nicolás Avellaneda, inaugurada por la entonces presidenta Cristina Kirchner en 2015, que cuenta con ascensores, escaleras mecánicas y cámaras de seguridad y facilita el cruce de los macielenses que estudian o trabajan en la Ciudad de Buenos Aires. Durante la semana la opción más pintoresca son los botes que realizan el trayecto en dos turnos: a la mañana y a la noche.
Horacio Eusebi está gestando un museo en homenaje a su padre.
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